México y Uruguay no dieron goles ni espectáculo

México se vació en la cancha, pero el gol nunca quiso llegar. En una noche fresca en el TSM de Torreón, la Selección Mexicana igualó 0-0 ante Uruguay en un amistoso que dejó sensaciones encontradas: orden defensivo y entrega, pero también una racha negativa que ya suma cinco partidos sin ganar y una afición que, entre olas, cantos y abucheos, dejó claro que no está del todo conforme con el presente del Tricolor. 

Desde el arranque, el equipo de Javier Aguirre mostró que había aprendido la lección de la goleada 4-0 sufrida meses atrás ante este mismo rival. La zaga integrada por César Montes, Johan Vásquez, Israel Reyes y Jesús Gallardo, apuntalada por Edson Álvarez, secó casi por completo el ataque charrúa, compuesto por futbolistas de la Liga MX como Rodrigo Aguirre (América), Juan Manuel Sanabria (Atlético de San Luis) y Brian Rodríguez. Uruguay encontró pocos espacios, mientras que Marcelo Bielsa observaba, casi inmóvil, desde su zona técnica, en contraste con un “Vasco” inquieto, gesticulando y corrigiendo cada movimiento. 

Al frente, México generó sus mejores opciones a partir de la presión alta y los chispazos de Hirving “Chucky” Lozano. Una salida mal manejada por los celestes dejó al atacante mexicano de cara al arco, pero la jugada no terminó en gol. Roberto Alvarado también probó suerte, sin la puntería necesaria para vencer a Santiago Mele. La más clara del primer tiempo nació de un centro de Lozano desde la derecha que Raúl Jiménez recentró dentro del área, solo para descubrir que nadie acompañaba la jugada para empujar el balón.

En la tribuna, más de 24 mil aficionados alternaban entre la ola, el “Cielito Lindo” y los abucheos dirigidos al portero Miguel “Tala” Rangel, a quien muchos le reprochaban estar en el once en lugar del ídolo local, Carlos Acevedo. 

El segundo tiempo arrancó con el libreto cambiado: Uruguay adelantó líneas y metió a México contra su área durante los primeros diez minutos. Facundo Torres estuvo cerca de abrir el marcador con un disparo que exigió al máximo a Rangel, quien respondió con una atajada clave para mantener el cero.

Cuando peor la pasaba el Tricolor, apareció Gilberto Mora: el joven atacante recibió abierto por izquierda y, de tres dedos, buscó el ángulo lejano de Mele, rozando el golazo de la noche mientras la grada ya se preparaba para gritarlo. Esa jugada encendió a sus rivales, que comenzaron a cargarlo a golpes y entradas fuertes, desatando varios roces. 

El tramo final fue una batalla física, más de orgullo que de futbol. Hubo tensión especial en una acción dentro del área mexicana en la que Maximiliano Araújo reclamó penal de César Montes; el defensa, encendido, lo encaró y los suplentes uruguayos tuvieron que intervenir para evitar que el pleito creciera, episodio que terminó en un par de tarjetas amarillas.

El silbatazo final decretó el 0-0, un empate que dejó a México con la deuda del gol, pero con la tranquilidad de haber contenido a Uruguay. Sin embargo, la estadística pesa: cinco partidos sin ganar desde la Copa Oro 2025 y una afición que ya empieza a mirar con lupa a Javier Aguirre, no solo por la ausencia de Acevedo, sino por un resultado que sabe a poco. Ahora, la siguiente parada será ante Paraguay, donde el Tricolor tendrá una nueva oportunidad de reconciliarse con el marcador… y con su gente.

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