El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se ha ofrecido a aceptar deportados de Estados Unidos de cualquier nacionalidad, inclu, en sus prisiones. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró a última hora de este lunes que Bukele "ha aceptado el acuerdo migratorio más extraordinario y sin precedentes del mundo".
Rubio describió el pacto como un trato de "tercer país seguro" para deportar a ciudadanos que hayan violado las leyes de inmigración estadounidenses. Esto significaría que el Gobierno de Estados Unidos podría deportar a migrantes de otros países, que no cuenten con la nacionalidad salvadoreña, a El Salvador.
"También ha ofrecido hacer lo mismo con criminales peligrosos que actualmente están bajo custodia y cumpliendo su condena en Estados Unidos, aunque sean ciudadanos estadounidenses o residentes legales", indicó Rubio.
Bukele confirmó la oferta en una publicación en la plataforma de X, señalando que El Salvador ha "ofrecido a Estados Unidos la oportunidad de externalizar parte de su sistema penitenciario". Así, indicó que su país solamente aceptaría "criminales convictos" y cobraría una tarifa que "sería relativamente baja para Estados Unidos, pero significativa para nosotros, haciendo sostenible todo nuestro sistema penitenciario".