Análisis de aguas residuales para COVID-19 también buscan viruela del mono

Las mismas técnicas de vigilancia de aguas residuales que se han convertido en una herramienta crítica en la detección temprana de brotes de COVID-19 se están adaptando para monitorear la alarmante propagación de la viruela del mono en el Área de la Bahía de San Francisco y en otras comunidades de Estados Unidos.

Antes de la pandemia de COVID-19 se pensaba que los sedimentos de aguas residuales eran prometedores como indicador temprano de amenazas para la salud, en parte porque las personas pueden excretar evidencia genética de enfermedades infecciosas en sus heces, a menudo antes de que desarrollen síntomas de enfermedad.

Israel ha monitoreado durante décadas las aguas residuales para la poliomielitis. Pero antes de la COVID-19, en Estados Unidos ese control de riesgos se limitaba casi exclusivamente a actividades académicas.

A raíz de la pandemia, una alianza de investigación con científicos de las universidades de Stanford, Michigan y Emory fue pionera en los esfuerzos para recalibrar las técnicas para detectar el coronavirus. Fue la primera vez que se utilizan aguas residuales para seguimiento de una enfermedad respiratoria.

Ese mismo equipo, Sewer Coronavirus Alert Network, o SCAN, ahora es líder en la expansión del monitoreo de aguas residuales para detectar la viruela del mono, un virus endémico en regiones remotas de África que en cuestión de meses ha infectado a más de 26.000 personas en todo el mundo, y más de 7.000 en el país.

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