Por Joel Ferrer
Tenía apenas ocho años cuando entré al Corregidora para vivir un partido que, sin saberlo, iba a marcar para siempre mi manera de entender a este club. Era el Apertura 2012, jornada 1 de aquella nueva Liga MX, un sábado por la tarde y enfrente estaba León. Querétaro perdió 0-2, pero aquel partido representó el regreso de una rivalidad que volvía a encontrarse en Primera División después de años de enfrentamientos, incluso en el Ascenso.
Por eso hoy, cuando Gallos vuelve a encontrarse con León, la historia pesa, pero también ha cambiado. Ya no es aquella misma rivalidad de 2012. El futbol mexicano, los planteles, los contextos y hasta la manera de vivir estos partidos son diferentes. Y, sin embargo, hay algo que permanece: para el aficionado queretano, León sigue siendo uno de esos partidos que tienen un significado especial.
Y justamente por eso este encuentro llega en un momento distinto para Gallos. El equipo viene de dos triunfos consecutivos, ante Atlas y Tijuana, y se mantiene en la parte alta de la clasificación, mientras que León también llega después de ganar en la jornada anterior. Hace algunos meses, en febrero, Querétaro ya fue capaz de derrotarlo 2-0 en La Corregidora, en un partido que también fue definido como parte de esta rivalidad.
Ahora el reto es otro: demostrar que este Gallos no solamente sabe competir cuando sale de casa. Después de hacer pesar su futbol como visitante, toca hacerlo también en La Corregidora. Porque los buenos momentos no se afianzan únicamente con victorias fuera; también necesitan noches importantes en casa, ante rivales que tienen historia y que obligan a jugar con otra concentración.
Quizá por eso este partido significa algo más que tres puntos. León me enseñó hace catorce años lo que era perder y, al mismo tiempo, lo que significaba quedarse. Hoy, tantos años después, la rivalidad ha cambiado, pero la exigencia sigue intacta: Gallos necesita demostrar cuánto ha cambiado él también.
Porque hay partidos que se ganan. Y hay otros que, además de ganarse, confirman en qué momento está realmente un equipo. Este domingo, León vuelve a La Corregidora. Y Gallos tiene una oportunidad para demostrarlo.