La Liguilla del Clausura 2026 confirmó algo que el futbol mexicano suele recordar cada seis meses: en mayo no importa cómo llegas… importa cómo resistes. Y después de unos cuartos de final llenos de remontadas, polémicas, dramatismo y goles, solamente quedan cuatro equipos en pie: Pumas, Chivas, Cruz Azul y Pachuca.
La gran historia de la ronda la escribió Guadalajara. Cuando parecía eliminado tras caer 3-1 en el Universitario ante Tigres, apareció la cantera. En un Akron encendido y con un ambiente de final adelantada, el joven Sandoval terminó convertido en héroe rojiblanco con un doblete que igualó el global 3-3 y clasificó a Chivas por posición en la tabla. Fue una remontada construida más desde el carácter que desde el futbol. El Rebaño sufrió, resistió y terminó sobreviviendo. En una liga donde constantemente se cuestiona la falta de oportunidades para los jóvenes, un canterano terminó salvando la temporada de uno de los clubes más grandes del país.
En la otra semifinal estará Cruz Azul, aunque no sin polémica. La Máquina eliminó al Atlas con un global de 4-2, pero la serie dejó muchas dudas arbitrales, especialmente en la ida en Guadalajara. Atlas compitió, incomodó y por momentos hizo ver vulnerable al equipo cementero, pero Cruz Azul volvió a demostrar algo que lo ha acompañado durante todo el torneo: eficacia. No necesita dominar completamente los partidos para ganar. Le basta con ser contundente en los momentos importantes.
Sin embargo, la gran sorpresa de la Liguilla llegó desde Hidalgo. Toluca, vigente bicampeón y uno de los favoritos al título, fue eliminado con autoridad por unos Tuzos que ya dejaron de ser sorpresa para convertirse en amenaza real. Pachuca borró por completo a los Diablos con un contundente 3-0 global. Intensidad, presión alta, juventud y velocidad; el equipo hidalguense volvió a demostrar por qué históricamente suele crecer en fases finales. Mientras muchos hablaban de los candidatos tradicionales, Pachuca construyó en silencio la candidatura más peligrosa de todas.
Y luego estuvo el caos absoluto entre Pumas y América. Un clásico capitalino que terminó con un increíble global de 6-6 y que seguramente quedará como una de las mejores series en la historia reciente de las liguillas cortas. La ida en el Azteca fue un intercambio constante de golpes, pero la vuelta en Ciudad Universitaria terminó convirtiéndose en una auténtica locura. América atacaba, Pumas respondía; América parecía liquidarlo, Pumas revivía. Al final, el liderato general universitario terminó siendo decisivo para dejar fuera a las Águilas en una eliminatoria histórica.
Ahora el panorama queda servido para unas semifinales espectaculares. Chivas contra Cruz Azul promete tensión, historia y presión mediática. Mientras tanto, Pumas ante Pachuca enfrenta al superlíder contra el caballo negro más peligroso del torneo.
Y quizá eso sea lo más fascinante de esta Liguilla: ya no queda espacio para favoritos absolutos. Solo sobreviven los equipos que aprendieron a resistir el caos.