Diez derrotas que pesan demasiado

La derrota ya dejó de ser una sorpresa para Querétaro Femenil. Esta vez fue un 0-1 ante Atlas Femenil en el Estadio Corregidora, resultado que confirma una tendencia alarmante en el Liga MX Femenil: diez derrotas en once partidos durante el Clausura 2026.

Una cifra que, en cualquier proyecto deportivo, resulta extremadamente difícil de sostener.

El partido comenzó con un ritmo cerrado y disputado en el mediocampo. Ambos equipos llegaron al encuentro con la urgencia de sumar, lo que se reflejó en un primer tiempo trabado, con pocas ocasiones claras y mucho juego físico. Atlas buscó asumir la iniciativa con mayor posesión de balón, mientras que Gallos intentaba responder con transiciones rápidas.

Las oportunidades más claras del primer tiempo terminaron en las manos de Claudia Lozoya. La guardameta queretana tuvo intervenciones importantes que evitaron que el marcador se moviera antes del descanso, incluyendo un par de atajadas que mantuvieron con vida al conjunto local.

Sin embargo, el desarrollo del encuentro cambió de forma drástica en la segunda mitad.

Apenas al minuto 53, Aimé Ayuso fue expulsada tras ver la tarjeta roja, dejando a Querétaro con diez futbolistas durante más de media hora de partido. A partir de ese momento, el guion fue claro: Atlas adelantó líneas, controló el balón y comenzó a instalarse en territorio rival.

El equipo dirigido por Edgar Mejía intentó reorganizarse para resistir la presión, pero la inferioridad numérica terminó pesando en los minutos finales. La insistencia rojinegra encontró recompensa al 82’, cuando Juliet Nalukenge apareció dentro del área para definir el 1-0 que terminaría por sentenciar el encuentro.

Gallos intentó reaccionar en el cierre, empujado más por el orgullo que por la claridad futbolística, pero el empate nunca llegó.

La derrota no solo representa tres puntos perdidos. Refleja una realidad deportiva que se ha repetido durante prácticamente todo el torneo: un equipo que compite por momentos, pero que no logra sostener resultados ni construir estabilidad.

Diez derrotas en once jornadas no son únicamente una mala racha. Son un indicador claro de crisis.

En el fútbol profesional, los procesos suelen medirse por resultados, y cuando los números se acumulan de esta manera, las decisiones comienzan a acercarse inevitablemente. La continuidad de Edgar Mejía al frente del equipo empieza a entrar en una zona de cuestionamiento natural.

No se trata únicamente del marcador frente a Atlas, sino del balance completo del torneo.

El calendario seguirá avanzando, pero el margen de paciencia es cada vez menor. Porque en el fútbol, cuando las derrotas superan ampliamente a las respuestas, los proyectos rara vez logran sostenerse demasiado tiempo.

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