Hay estadísticas que no solo explican partidos, sino temporadas completas. Y las de Guillermo Allison no dejan espacio a la interpretación: el portero de Gallos Blancos ha sido, sin exagerar, uno de los guardametas más determinantes de la Liga MX y, probablemente, el futbolista con mayor impacto real en el rendimiento del Querétaro.
Si se observa el Apertura 2025, Allison concedió 1.6 goles por partido, una cifra que, aislada, podría parecer normal. Pero el contexto lo cambia todo: Gallos fue uno de los equipos más exigidos defensivamente del torneo. Aun así, Memo respondió con 4.1 atajadas por juego y un 72% de efectividad, números propios de un arquero de equipos protagonistas. No solo eso: 49 salvadas en total, 41 de ellas dentro del área, hablan de un portero constantemente expuesto, resolviendo mano a mano, segundas jugadas y errores estructurales de su defensa.
El dato de los penales es todavía más revelador: 1 detenido de 4, cuando la media de la liga suele ser mucho menor. Allison no solo tapa, compite, lee al cobrador y mantiene vivo a su equipo incluso en los momentos límite. A eso se suma su capacidad para salir del área: 0.3 recorridos exitosos por partido, con 100% de efectividad, un detalle que refleja lectura de juego y seguridad para cortar ataques antes de que se conviertan en gol.
Ahora bien, el Clausura 2026 refuerza una idea clave: Memo no es un pico de rendimiento, es una constante. En el arranque del torneo mantiene 1.7 goles recibidos por partido, con 3.3 atajadas por juego y 67% de efectividad, cifras que nuevamente se sostienen pese a que Gallos sigue permitiendo muchos disparos peligrosos. De los 5 goles encajados, 4 fueron desde dentro del área, lo que vuelve a evidenciar que el problema no nace en la portería, sino metros adelante.
Los números lo dicen claro: 10 atajadas totales, 7 dentro del área, varias de ellas de reflejo puro. Más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es el impacto silencioso. Allison ha sido el portero que evita goleadas, el que transforma derrotas amplias en caídas decorosas, el que permite competir partidos que, por volumen ofensivo del rival, estaban destinados a romperse temprano. Gallos no pelea más arriba, en gran parte, porque su arquero ya hizo demasiado.
En una liga donde el foco suele irse con los goleadores o los fichajes rimbombantes, Memo Allison representa ese perfil infravalorado: el guardián constante, el que no vende portadas, pero sostiene proyectos. Hoy, Querétaro tiene en su arco un portero de calibre alto, con números que lo colocan entre los mejores del campeonato y con una influencia directa en cada punto conseguido.