La joya que brilla en azul y negro

En una liga cada vez más competitiva y llena de talento joven, hay nombres que comienzan a brillar con luz propia. Alexa Herrera Barrientos es uno de ellos. La costarricense nacida en San José el 16 de noviembre del 2004, está a punto de cumplir 21 años, y ya puede decir que ha vivido más experiencias que muchas futbolistas en toda una carrera. Su historia, marcada por la constancia y la ambición, la ha llevado desde los potreros de su país hasta convertirse en una de las piezas clave de Gallos Femenil.

Su camino comenzó en el A.D. Coronado, en medio de un torneo donde su equipo peleaba por no descender. Era apenas una adolescente, pero ya se distinguía por su carácter y esa elegancia para conducir el balón. De ahí dio el salto a Dimas Escazú, y después al Club Sport Herediano, donde marcó uno de los goles más recordados de su carrera: una joya en semifinales ante Saprissa, que la puso en el radar nacional.

Con apenas 17 años, Alexa ya era internacional. En 2022 disputó el Mundial Sub-20 con Costa Rica, enfrentando a potencias como España y Brasil. No era solo una jugadora más en el plantel: era una de las más prometedoras de su generación. Aquella experiencia, jugando frente a su gente, marcó el inicio de su consolidación.

Luego llegó su paso por Alajuelense, uno de los clubes más grandes de Centroamérica. Ahí lo ganó todo. Tres títulos consecutivos, un hexacampeonato y un récord histórico para la institución. Pero más allá de los trofeos, Alexa se forjó entre la presión y la exigencia, compartiendo vestidor con campeonas, líderes y referentes del futbol femenino de la región.

Su nombre comenzó a aparecer con frecuencia en las convocatorias de la selección mayor. En noviembre del 2023 marcó su primer gol con la camiseta de Costa Rica, al minuto 97 frente a Haití. Fue un gol que no solo dio el triunfo, sino también el boleto a la Copa Oro. Esa noche, el nombre de Alexa Herrera dejó de ser promesa y se convirtió en símbolo. Desde entonces, su huella con la Tricolor no ha dejado de crecer: medalla de bronce en el Torneo UNCAF, participación en los Juegos Centroamericanos de San Salvador, y un papel destacado en la Copa Oro 2024, enfrentando a potencias como Canadá.

En 2025 llegó a México, y con ello un nuevo desafío: la Liga MX Femenil, una de las más potentes del continente. Gallos Blancos le abrió las puertas y Alexa respondió desde el primer día. Debutó ante América y, apenas diez días después, marcó su primer gol frente a Toluca con una jugada de fantasía: bicicleta, recorte y definición cruzada. Desde entonces, su sello se volvió inconfundible: el disparo con rosca al poste más lejano, esa firma tan suya que recuerda al arte de un pintor que conoce cada trazo de su obra.

En menos de un año, Alexa suma seis goles con Querétaro. Pero su aporte va más allá de las estadísticas. Es una futbolista que entiende el juego, que conecta líneas, que contagia energía. A su corta edad, se ha convertido en una líder silenciosa, de esas que hablan con el ejemplo y levantan al equipo desde la entrega. Su adaptación al futbol mexicano ha sido inmediata, y su golpeo la ha colocado como una de las jóvenes más prometedoras de toda la Liga MX Femenil.

Detrás de esa determinación hay una inspiración clara: Shirley Cruz, la leyenda costarricense, seis veces campeona de Francia con el PSG. Alexa la menciona con admiración y respeto, no solo por sus títulos, sino por su liderazgo y su elegancia dentro y fuera de la cancha. En muchos sentidos, Herrera representa la continuidad de esa herencia: la de una generación que juega con el corazón y el orgullo de su bandera.

Hoy, con solo 20 años, Alexa Herrera es una realidad. Tres títulos de liga en su país, un gol histórico con su selección, un Mundial Sub-20, una Copa Oro y un presente brillante con Gallos Femenil. Su historia no es solo la de una futbolista talentosa, sino la de una joven que ha sabido mantenerse humilde ante el éxito y paciente ante la exigencia.

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