En medio de un torneo que ha resultado un auténtico calvario para Gallos Femenil, el anuncio de la llegada de Marta Alemany tiene un sabor distinto: esperanza. La guardameta española, quien ya conoce la casa queretana y dejó huella en su primera etapa, vuelve al “club de su vida” para intentar darle estabilidad a un proyecto que se tambalea.
El momento no puede ser más adverso. Querétaro ocupa la parte baja de la tabla, la fragilidad defensiva ha sido una constante y, aunque Claudia Lozoya ha evitado que las derrotas sean aún más dolorosas, el equipo se sigue desmoronando jornada tras jornada. Por ello, la llegada de Alemany no es solo un movimiento deportivo: es también un mensaje a la afición de que todavía se busca corregir el rumbo.
La arquera de 28 años no llega como una desconocida, en su primera etapa con Gallos: entre 2022 y 2024, se convirtió en una pieza indispensable, jugando todos los minutos del Apertura 2023 ganándose el apodo de la “Dama de Hierro” por su consistencia bajo los tres palos. Hoy, tras un año de experiencia en Europa con clubes como Apollon Limassol y FC Zurich, Alemany vuelve con más madurez, más oficio y con el mismo amor por un club que considera parte de su vida.
“Estoy muy feliz de estar aquí otra vez. Querétaro para mí es todo, fue el equipo donde inicié, donde fue mi debut. He estado un año en Europa, me ha gustado, pero el cariño y la manera de jugar al fútbol están creciendo mucho aquí. Y aprendes que si un lugar te ha hecho feliz, tienes que regresar si se puede”, declaró con la sinceridad de quien sabe que vuelve a casa.
La portera española no ignora el contexto: Gallos atraviesa uno de los torneos más difíciles de su historia reciente, sin embargo, su regreso tiene un valor simbólico. Marta conoce la exigencia de esta liga, el cariño de la afición queretana y la responsabilidad que significa defender un arco que hoy necesita liderazgo y seguridad. Su competencia directa con Claudia Lozoya puede convertirse en una rivalidad positiva, que eleve el nivel de ambas y, en consecuencia, del equipo.
El futbol suele dar segundas oportunidades, y la de Alemany con Querétaro puede ser el respiro que este vestidor necesita. Porque no solo se trata de atajar balones: también de transmitir carácter, de dar voz dentro del vestidor y de recordarle a todas que, aunque el barco se tambalee, todavía hay margen para rescatar algo de dignidad en este torneo. Gallos Femenil vive un presente oscuro, pero la vuelta de Marta Alemany le devuelve algo que parecía perdido: ilusión. Su tren europeo puede haber terminado por ahora, pero la estación queretana siempre estará abierta para recibirla.