Amargo empate en León para Gallos Femenil

Otra vez el equipo de Fernando Samayoa acarició el triunfo, otra vez mostró carácter y fútbol, pero otra vez el destino terminó arrebatándole los tres puntos. El empate 2-2 frente a León, en el Nou Camp, se siente más a derrota que a premio, porque las queretanas lo tenían en sus manos.

El partido comenzó cuesta arriba, con León lanzado y con Claudia Lozoya como figura en el arco; Primero sacó un balón sobre la línea, luego desvió otro disparo potente con una atajada de reflejos felinos, pero cuando Gallos parecía más acorralado, apareció la contundencia. En un tiro de esquina, Fabiola Santamaría se levantó entre defensoras y con un cabezazo certero silenció a la afición local… El 0-1 llegó al minuto 38 y alimentó la ilusión de que, por fin, el primer triunfo estaba cerca.

El descanso llegó con ventaja, pero la segunda mitad se complicó desde el arranque. Lozoya, heroína en la primera parte, cometió un error al salir a destiempo y provocar un penal, Yashira Barrientos no perdonó y con un disparo al centro puso el 1-1. Fue un golpe duro, pero no definitivo; Gallos volvió a plantarse con personalidad y encontró en Sarahí Ceceña a su arma más peligrosa. La delantera ya había rozado el gol con un cabezazo detenido por Natalia Acuña, pero al 75’ no falló: conectó un centro preciso y con otro testarazo colocó el 1-2. Fue un gol que parecía la sentencia, un premio al esfuerzo colectivo y a la ambición de un equipo que no se esconde.

Sin embargo, cuando la victoria estaba a la vista, apareció la desconcentración… En un tiro de esquina al 83’, Ruth Bravo quedó sola en el área chica y empujó el balón para el 2-2 definitivo. Otra vez, Gallos dejó escapar un triunfo que ya saboreaba. El empate en León es el tercero del torneo y Querétaro sigue sin conocer la victoria. Es cierto, el equipo luce distinto al de las primeras jornadas: hay orden, hay garra y hay más claridad ofensiva, pero también es verdad que a este Gallos le falta cerrar los partidos, mantener la concentración en los momentos clave y aprender a matar al rival cuando tiene la oportunidad.

Samayoa merece reconocimiento: le devolvió alma al equipo y ha hecho que sus jugadoras compitan de tú a tú con rivales de mayor plantilla, pero en el fútbol no basta con competir, también hay que ganar. Gallos ya no puede seguir viviendo de empates valiosos ni de actuaciones heroicas que se esfuman en los últimos minutos.

Ahora vienen dos pruebas durísimas: Tigres y Toluca. Si Querétaro logra mantener la intensidad mostrada en León y, sobre todo, aprender de sus errores, puede sorprender… pero si sigue regalando detalles en el cierre, el triunfo seguirá siendo un fantasma que se escapa en la recta final. Gallos Femenil ya demostró que tiene corazón, ahora necesita demostrar que también tiene la madurez para transformar ese corazón en victorias, porque el fútbol, al final del día, no perdona las oportunidades desperdiciadas.

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