Otra tarde lluviosa en el CEGAR, otro capítulo que se parece demasiado a muchos otros que ya conocemos; Querétaro Femenil volvió a tropezar en casa, esta vez ante Chivas, cayendo por la mínima diferencia en un partido que duele más de lo que muestra el marcador. El 0-1 firmado por Alicia Cervantes en el minuto 82, desde los once pasos, reitera una verdad que pesa cada torneo: los puntos que se pierden en las primeras jornadas son los que más se extrañan cuando se hace la suma final.
El duelo, correspondiente a la jornada 2 de la Liga MX Femenil, comenzó con un dominio claro de las visitantes. Chivas salió a presionar alto, generando peligro desde los primeros instantes, sin embargo, las Rojiblancas no pudieron romper el cero en sus primeras aproximaciones, encontrándose con una zaga queretana bien parada y con una portera, Lozoya, que una vez más fue factor para mantener viva la esperanza. La arquera queretana, con varias atajadas clave, volvió a demostrar que es una de las piezas clave de este proyecto. Con el paso de los minutos, las dirigidas por Fernando Samayoa se sacudieron la presión, el equipo ajustó líneas, empezó a pisar campo rival y Joana Robles encendió a la grada con un disparo de media distancia que obligó a Blanca Félix a exigirse a fondo. Fue, quizá, la jugada más clara para Gallos Femenil en toda la tarde, el resto de la primera parte mostró a dos escuadras intentando, pero sin encontrar la llave para abrir el cerrojo. Así se fueron al descanso, con la sensación de que, pese a la propuesta de ambos, el marcador seguiría cerrado por largo rato.
Para la segunda mitad, Samayoa movió sus piezas buscando mayor profundidad, las modificaciones hicieron efecto y Querétaro logró asentarse mejor, disputándole la posesión a una de las plantillas más completas de la liga. Entre la lluvia persistente y un campo resbaloso, el partido se volvió trabado, de roces constantes y de pocas opciones claras. Pero en la recta final, llegó el momento que cambió la historia. La histórica Alicia Cervantes no perdonó y adelantó a su equipo, silenciando a la tribuna que, bajo paraguas, veía cómo se escapaban puntos vitales tras convertir la pena máxima. Para agravar la molestia, quedó la polémica de un gol anulado a Querétaro por un fuera de juego más que discutible, un episodio que alimentó la sensación de un arbitraje impreciso y desesperante.
A pesar del golpe anímico, las jugadoras de Samayoa no dejaron de buscar el empate, se lanzaron con más corazón que ideas sobre la meta de Félix, pero la contundencia volvió a ser la asignatura pendiente. Esta vez, la lluvia no lavó pecados: lavó ilusiones. El silbatazo final sentenció una derrota que mete presión demasiado pronto. Entre lo rescatable, destaca el debut de Fernanda Navarro con el primer equipo, una muestra clara de la apuesta por la cantera que Samayoa tendrá que abrazar por completo, ahora que el mercado de fichajes está cerrado y no habrá refuerzos de última hora. Las Fuerzas Básicas, con jugadoras como Navarro, serán clave para mantener frescura, piernas y variantes a lo largo de un torneo que, para Gallos, siempre es largo cuando se mira desde la zona baja de la tabla.
Porque lo que sigue no es sencillo, se viene una triple jornada que puede ser lapidaria o milagrosa: Primero, Rayadas, un gigante que no regala puntos y que cada torneo parece jugar en otra liga. Luego, América, siempre fuerte, siempre competitivo, con una plantilla de calidad y ambición. Y para cerrar este maratón, el Clásico de la 57 ante Atlético de San Luis, que no solo es un duelo de rivalidad regional, sino que tiene tintes de revancha tras la salida de Karla García rumbo al cuadro potosino. Gallos Femenil afrontará estos tres partidos sabiendo que ahí puede estar su futuro, si no se suma, o si se repite la historia de buenos partidos sin premio, el margen de error desaparecerá por completo. El equipo de Samayoa carga con la misión de cambiar la narrativa que tanto se repite: competir bien, cerrar dignamente, pero quedarse fuera de la Liguilla por tropezar en julio y agosto.
La lluvia, las polémicas arbitrales, las carencias presupuestarias y la falta de refuerzos no pueden ser excusas eternas. Si algo mantiene viva a esta institución es su cantera, su base de jugadoras aguerridas y una afición que, incluso bajo el diluvio, sigue creyendo… queda mucho torneo, sí, pero cada jornada sin sumar es una losa. Gallos Femenil necesita convertir esa fe en puntos, y necesita hacerlo ya, porque la historia ya la conocemos: otra tarde lluviosa, otro gol anulado, otro penal discutido… y otro boleto a la liguilla que se escapa entre los dedos.