PENDIENTITOS

Hay pendientes, que si bien no se pueden resolver de inmediato, se puede ir avanzando en su hipótesis e interpretación. No me la aplicaron pero pude oírla. Un llamado telefónico a casa de un número desconocido, por curiosidad se levantó el auricular y comenzaron las preguntas sin que se advirtiera el objetivo, simplemente se pidió la anuencia para responder una encuesta. Sabiendo que estaba interesado, la persona que respondió repetía la pregunta en voz alta y después daba su respuesta, entre las preguntas generales sobre la percepción del desempeño de determinados funcionarios públicos (con una escala numérica), se metían, como no queriendo, cuestionamientos electorales haciendo énfasis en las posibles candidaturas de Celia Maya y Gilberto Herrera (presentados en ese orden) por parte de MORENA a la gubernatura del estado, se mencionaba de forma insistente a la primera y al segundo se le incluía entre los otros. Cuando terminó la preguntadera, quien contestó me dijo: “esta encuesta está muy tandeada hacia Celia Maya”, si dicho instrumento fue el utilizado por la dirigencia actual de ese partido político nos quedó la impresión de que ya había gato encerrado.

Un día o dos antes ya habíamos tenido la experiencia de otra encuesta, esta domiciliaria por parte de una empresa proveniente, según los encuestadores, de la ciudad de México, con una estructura similar, que continuamente mencionaba por su nombre a una de las diputadas locales de MORENA respecto del conocimiento de sus iniciativas de ley. La encuestitis sin declarar el objetivo en todo su esplendor.

No es necesario advertir que los simpatizantes de la pre-candidatura del Ing. Gilberto Herrera están en plena rebeldía a pesar de los infructuosos llamados a una unidad más dogmática que doctrinaria. Hay que recordar que la Lic. Celia Maya ya ha participado, por el mismo puesto, representando a otras fuerzas políticas que hasta perdieron el registro por falta de votos, mal presagio.

De todas formas habría que preguntarse si alguno de los dos personajes, y todos los que vayan apareciendo para ocupar las diferentes candidaturas de MORENA, tienen un perfil que siquiera los acerque a fingir cierto izquierdismo político o solo se escudan en la “honestidad valiente” para luchar, ahora sí, contra la impunidad y la corrupción anteponiendo las demandas de una población empobrecida a las propias. Como que ese disfraz no le queda a sus personajes.

Y es que no es lo mismo empatizar con los pobres, así en general, que ser parte de ese sector aunque haya sido por un tiempo limitado. Tenemos el caso de algunos disque intelectuales de izquierda que nunca han sufrido un horario fijo, nunca han checado tarjeta ni firmado contratos abusivos “cediendo” derechos laborales, conquistados históricamente por sus semejantes a costa hasta de su propia vida. Y aún así le echan la culpa de su magra situación económica a la poca sensibilidad de funcionarios que no les reconocen sus supuestos méritos y no los “becan” para seguir produciendo sus brillantes panfletos. De esos intelectuales orgánicos están llenos los medios de comunicación supuestamente más importantes y algunas instituciones de fachada ciudadana.

Es que la subjetividad se construye. Esa forma de “ver y sentir” el mundo, de actuar para transformarlo no es algo innato, se aprende con la vida aunque también puede ser manipulado, por eso tenemos a gran número de pobres defendiendo los intereses de los ricos que logran serlo sin trabajar, aprovechando el tráfico de influencias y la corrupción rampante. Pero hay experiencias que marcan. No es lo mismo, y esperamos que se note, tener en la titularidad de la secretaría de educación a alguien que carecía de la experiencia de dar clases en el aula pública, a una maestra de educación básica que ejerció buena parte de su vida en escuelas de barrios marginales, que conoce, porque las vivió y no se las contaron ni se las imaginó, las condiciones de trabajo y aprendizaje de los niños mexicanos. No es solo lo que simboliza que sea mujer y que sea docente, sino lo que es con toda su experiencia y práctica.

Era importante que se diera un cambio en la llamada Nueva Escuela Mexicana, todos los esfuerzos cristalizados en propuestas concretas, necesarias y viables (como las políticas públicas para educación media superior y los programas de estudio resultantes), se estrellaban con el burocratismo e intereses de un secretario montado en la reventada ola neoliberal. Y es que el actual gobierno sigue siendo un amasijo de visiones contrapuestas con el arbitraje presidencial, de allí el protagonismo de AMLO, que si no llena esos vacíos le desfondan sus buenas intenciones.

Otro pendiente. Siguen existiendo gobernantes que creen que los virus se pueden detener bloqueando carreteras con falsos filtros sanitarios. Nuestra mentalidad casi cavernícola no nos deja entender que la propagación de una infección depende más de lo interconectado que está nuestro mundo que de las características propias del bicho en cuestión (que también influyen), de la forma en que malvivimos comiendo chatarra, siendo sedentarios cuando nuestros ancestros tenían que migrar constantemente para poder sobrevivir, gastando la vida persiguiendo las fantasías que nos vende la moda y un modelo económico que necesita del desperdicio, de la destrucción, de la pobreza para poder seguirse presentando como el único posible. Ahora hasta quieren que nos convirtamos en una sociedad de delatores, que vigilemos y denunciemos a los vecinos, a los familiares, a los compañeros de trabajo por no acatar unas disposiciones producto de la ignorancia y del abuso de poder, que las basadas en la ciencia o de perdida en el sentido común. ¿quién determina y con qué criterios, qué actividades son esenciales y cuáles no? ¿Por qué el arte y la cultura son no esenciales para una humanidad que se precia de tomar distancia de sus simples necesidades de sobrevivencia? Porque no es lo mismo vivir que apenas sobrevivir. Pero como dice una de los memes más populares: no estamos preparados para esta discusión.

¿Qué pasaría si en lugar de limitar los horarios para ciertas actividades (comprar comida, hacer ejercicio, ver una obra de teatro, asistir a un concierto) se ampliaran y se aprovechara para educar a la ciudadanía en las medidas precautorias para vivir de forma más saludable y solidaria? No que ahora se restringen y se provocan aglomeraciones que se supone se quiere evitar, además de que no se entiende que si algo ha servido para construirnos como humanidad es la relación cercana con los otros, que el aislamiento nos regresa a una animalidad de la que hemos querido escapar, a veces infructuosamente, y que las accione colectivas superan los resultados de las individuales.

Viene la vacunación y con ella la posibilidad de levantar este permanente y crónico estado de emergencia, hasta que aparezca otro virus que se aproveche de nuestras generacionales debilidades (propiciadas por nosotros mismos) y vuelva este planeta inhabitable para una especie que lo ha maltratado hasta el hartazgo. La vida se defiende y quien atenta contra ella somos los humanos, que a final de cuentas estamos destinados a desaparecer o a transformarnos en otra cosa ¿Pero qué necesidad hay de apresurarse?

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