-Cada equipo, sin el suyo, es desdichado a su manera
El lateral por izquierda de nuestro equipo se llama Francisco Venegas. Durante los últimos doce años ha jugado futbol. Primero Pachuca, luego Tigres, después Mazatlán y ahora Querétaro. Dicen que también Everton. Siempre en primera. Su estatura en transfermarkt dice 1,84 m, en Sofascore dice que mide 1,78 m. Su altura es un misterio. Tiene como frase de cabecera el versículo 13 de Filipenses que dice: ‘‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece’’.
Una vez estuve presente en una charla de bar en la que se hablaba de Paco como si se le conociera de verdad, como si supieran su verdadera estatura, como si tuvieran claro si jugó en Chile o no ¿Qué te parece como jugador Pancho Venegas? Me preguntó el que también sostiene que algún día jugó en el mismo equipo que yo, mientras tomaba su cerveza con una mano y con la otra no sabía muy bien qué hacer, preguntando, además, desde la retórica. Vi ciertas intenciones dibujadas en su rostro. El tipo estaba convencido de que Venegas era un mal jugador. Creo que juega mejor de lo que piensas, le dije, prestando ya más atención a nuestra plática. Él se esmeraba en hacerme creer lo contrario. Primero amagó con hacer una encuesta en el bar, uno a uno, a los presentes cuya naturaleza nos invitase a pensar que tenían idea de lo que estábamos hablando. El amague duró poco, concretó la acción con al menos un par de personas, ninguna de las dos se ensuciaron las manos. Bueno, bueno, ¿Pero qué esperas? Un lateral brasileño a lo Roberto Carlos, a lo Marcelo? O uno de esos italianos que cortan el caos con un bisturí y encima salen jugando? Acá tenemos al Pancho, que juega como juega, sabe cumplir. Se servía ya la tercera o cuarta ronda de la noche, y ahora él intentó llevar la charla a otro terreno, sacarla al tiro de esquina asegurando que tenía pruebas de que el lateral izquierdo estaba posiblemente enamorado de una persona que él conocía ¿Y eso qué tiene qué ver? El domingo voy a ir al estadio, espero que tú también, lo voy a ver jugar y vamos a ver quién tiene la razón. No se trata de tener razón, se trata de observar bien, le dije. Él se fue, yo me quedé hablando de otra cosa.
Llegó el domingo y en la alineación titular anunciaron que Venegas iba a la banca, yo podía imaginar que esa decisión del técnico podría venir acompañada de una sentencia prematura: juega tan mal que no lo meten. Al final del juego el entrenador de nuestro equipo dio a conocer que el lateral izquierdo venía arrastrando una lesión en el talón desde hace semanas, pero que estando al cien, no había duda, tenía que ser titular.
Paco tiene en sus botines la delicadeza y en la mente la astucia para hacer que sus pases progresen en la cancha, de hecho, este torneo lleva cuarenta y siete pases progresivos, ni más ni menos. Cruza el umbral de la media cancha sin miedo, a veces comete errores, a veces, también clava golazos: https://youtu.be/bCerwrNTdeI?si=UA3IZxxTDufB9-2k