Benjamín Mora nació en la Ciudad de México un 26 de junio de 1979. El ahora ex técnico del Querétaro FC estuvo siempre vinculado con el deporte y el espectáculo. Su padre, Benjamín Mora Mercado, se dedicaba a la promoción de la Lucha Libre mientras que su madre María Antonieta Mendívil, fue seleccionada nacional de voleibol.
Antes de debutar como técnico, debutó en el 2005 en la pantalla grande participando en la tercera edición del famoso reality show “Big Brother”. Tras esa experiencia, su rumbo tomó otra dirección. En 2011 debutó en los banquillos como técnico de la tercera división de Xolos de Tijuana, quienes por cierto, ese torneo lograron el ascenso con el primer equipo.
Su conocido apoyo de Malayo proviene de su experiencia dirigiendo en la liga de Malasia, donde consiguió levantar el triplete: la Malasia Charity Shield, la Superliga de Malasia y la Copa de Malasia, lo cual le dio acceso a la Liga de Campeones de la AFC. El siguiente torneo también logró salir campeón en la liga. Así que tras una probada audacia y victoriosa experiencia, el Malato regresó a tierra azteca para dirigir a los Rojinegros del Atlas, curiosamente con Álvaro de la Torre como director deportivo del conjunto atlista.
Mora y el Querétaro FC separan sus caminos tras un año en el que el técnico mexicano no tuvo una tarea nada sencilla. La directiva pasada no planificaba bien los torneos, tanto en lo deportivo como en lo administrativo, lo cual siempre mermaba al club las primeras jornadas, sin mencionar que las fuerzas básicas tampoco tenían las condiciones necesarias para que los más jóvenes se siguieran formando.
Más allá de los resultados, Mora será recordado por siempre vestir de forma impecable en los banquillos, por hacer declaraciones ecuánimes y por pocas veces perder los estribos, por sostener una apariencia de seguridad y confianza en sí mismo a pesar de los malos resultados. Logró hacer cuarenta puntos en dos torneos, lo cual equivale, para fines prácticos, primero a no pagar multa en ninguno de los dos torneos y segundo, a estar coqueteando con puestos de play in.
Logró los puntos pero nunca logró que su equipo fuera reconocible ni propositivo, salvo tal vez en esos primeros 45 minutos contra Juárez de la última jornada. Tenía pocas armas para competir, es verdad, sobre todo si lo comparamos con las plantillas del resto de los equipos de la Liga MX, pero nunca estuvimos cerca de, aun siendo un equipo chico y de bajo presupuesto, jugar como lo hacen hoy día clubes con circunstancias parecidas como el Rayo Vallecano en La Liga, o el Unión Berlín de hace un par de temporadas en Bundesliga, o incluso el Genoa de la temporada pasada en la Serie A, que se sabía capaz de competirle a cualquier equipo y logró esquivar el descenso bajo la tutela de Patrick Vieira.
El futuro en el banquillo del conjunto de la ciudad es incierto, y la decisión del nuevo técnico será crucial para saber a qué aspira este nuevo proyecto de Gallos de cara al torneo previo al Mundial del próximo verano.