El camino del esfuerzo

Mucha gente en Uruguay asegura que hay niños cuyo destino inevitablemente tiene que ver con una pelota, que “nacen con un balón bajo el brazo” y, es que, hay niños a los que los hacen socios de un club antes de llevarlos al registro civil, que desde la panza de mamá ya comenzaban a soltar patadas. Con chicos como Ángel Zapata, podemos decir que Uruguay no es el único país en el que eso sucede. El buen volante mexicano de Gallos se sentó a charlar un rato con los micrófonos de MZ Sports y nos contó que en Saltillo también suceden esas cosas, de que nazcan niños con un balón bajo el brazo, que iba a todos lados con una pelota y no se preocupaba demasiado por volarlas o pincharlas, porque cada cumpleaños había una nueva.

Zapata comenzó a jugar en la cuadra con los amigos, allá en su barrio. Sus primeros pasos dentro de un club los dio en Tiburones Rojos de Saltillo. Entrenamientos, concentraciones, partidos cada fin de semana. Cuando hay talento, es muy difícil que se escape a los ojos de los que saben mirar el futbol, ese talento lo llevó a jugar la Copa Rayados con la categoría 99 de su club, siendo que Ángel es dos años menor. Los scouts de Rayados en esa copa lo vieron y lo captaron, aunque había un inconveniente, como todavía tenía 12 años no lo podían admitir en la casa club de La Pandilla, con lo cual, la historia de Zapata es una más de tantas en las que el apoyo familiar es fundamental. El papá les dijo a los entrenadores de Rayados que no había problema con eso, él estaba dispuesto a llevar a su hijo desde Saltillo a Monterrey todos los días.

La rutina era ir a la secundaria en las mañanas, salir de clases, subirse al carro con su papá que traía consigo el uniforme de Rayados y la comida. Comer en el carro, llegar a entrenar, volver, cenar, hacer tarea, y así todos los días. Así transcurrió todo un año hasta que una semana llaman a la casa y la que atiende el teléfono es su mamá, quien luego de colgar, se suelta a llorar. Los dirigentes del Club Monterrey le habían informado a su mamá que había llegado la hora de que Ángel se fuera a vivir a Monterrey. Ella se rehusaba a que su hijo se fuera de la casa siendo tan pequeño, pero su hijo, seguro de lo que quería y consciente del esfuerzo familiar realizado el último año, le comunicó a su mamá, con 13 años, que debía irse a Monterrey, que era el siguiente paso en el camino que estaba andando.

Cuenta Ángel que cada año recortaban jugadores en las básicas de Monterrey, pero él se mantuvo hasta que por fin llegó el día. Un debut a la altura de esta gran historia. El 22 de Agosto de 2020 ‘el Turco’ Mohammed lo hace entrar por el referente y capitán de ese entonces, Celso Ortiz, contra el América, en el Estadio Azteca. Un debut soñado.

Su siguiente entrenador fue Javier Aguirre, con quien tuvo una gran etapa, hasta que llegó Vucetich, con quien vivió su última etapa en Monterrey, jugando muchos minutos en “Raya2”, el equipo de expansión de la sultana, pero ya no teniendo cabida en el primer equipo. En el equipo de Expansión tuvo a Nico Sánchez como entrenador y al ‘Chupete’ Suazo como compañero.

Con todo ese bagaje de haber compartido vestuario con tres de los mejores entrenadores contemporáneos del futbol mexicano y con grandísimos jugadores como Suazo y Dorlan Pabón, Zapata llega a Gallos para aportar frescura, juventud, ímpetu y esas ganas de seguir esforzándose, igual que lo hizo toda su familia, para poder llevar al Querétaro a lo más alto.

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