‘Vamos muchaches’

En 2018, previo al mundial de Rusia, la revista Sports Illustrated (revista emblemática del deporte gringo que publicó su primera edición en 1954) publicó en su tapa una foto de Vela, ‘Chucky’ Lozano y el ‘Chícharo’ Hernández vistiendo la camiseta tricolor con el título: AMERICA’S other TEAM. La tapa causó revuelo entre los aficionados estadounidenses, pero lo cierto es que la selección de Estados Unidos no ha logrado enganchar al público local en estados como Texas, como lo hace la selección mexicana prácticamente en cualquier recinto en el que se presenta.

Cuarenta y un mil aficionados se dieron cita en el AT&T Stadium el pasado jueves para mirar a la selección mexicana hacer tres goles contra Panamá en la semifinal de la Nations League. Los que no tuvimos la chance de poder presenciar el partido en el estadio de los Vaqueros de Dallas, tuvimos que elegir entre escuchar a Martinolli, Zague, Luis García, David Medrano y Jorge Campos; o a Faitelson, Vaca, La Volpe, Gibrán Araige y a Miguel Layún, quien se estrenó en TUDN como su flamante nuevo analista para los partidos de selección nacional.

Por suerte, ninguno de los comentarios, ni los chistes, ni los supuestos rumores del futuro de jugadores seleccionados, opacaron la buena actuación del equipo nacional en lo que fue un partido  muy disputado hasta antes del gol a pelota quieta de Edson.

El ‘Jimmy’ decidió salir a la cancha con un 4-3-3 que fue bien matizado por sus 11 futbolistas, con un Álvarez siendo más un eje defensivo que un armador, dejándole esa responsabilidad a Chávez desde el pase y a ‘chiquito’ Sánchez desde el rompimiento con pelota controlada, sabiendo que, además, Sánchez tiene una de las mejores presiones tras pérdida de la liga, gracias al bueno de Guillermo Almada.

Los tres de adelante fueron Henry, quien demostró una vez más ser un especialista en pivotar y descargar con calidad para dejar en ventaja al compañero; Antuna, extremo de vieja escuela de esos que amagan, tiran centros y que sabe buscar la espalda de su par y Quiñones por el lado opuesto, a quien probablemente Lozano haya elegido por el buen momento que atraviesa y buscando que la complicidad que tiene con Henry en la delantera azulcrema prevalezca a pesar del cambio de color en la camiseta.

Algo que me gustó mucho del equipo dirigido por Lozano fue la zaga, ya que supieron interpretar muy bien cuándo tenían que jugar corto y cuándo largo, en ese mismo rubro, el propio Ochoa pateaba buscando a Antuna cuando Panamá se emparejaba en la cancha y hacía una presión alta, leyendo bien qué, en esos casos el espacio aprovechable es el que queda entre el portero y los defensores. Tal vez lo que generó más dudas fueron los laterales, sobre todo Araujo por derecha, quien da la sensación de que los partidos importantes le siguen pesando, aún cuando se note una mejoría en su performance por el rodaje que está teniendo en la Unión Deportiva Las Palmas.

Un detalle no menor del partido fue que el árbitro guatemalteco se olvidó de las tarjetas y por momentos daba la sensación de no poder ejercer su autoridad dentro del campo, intentando con el diálogo negociar un cambio de actitud en los jugadores, lo cual pienso no sucedió, prueba de ello la amarilla que se ganó Carrasquilla por la falta que le cometió a Orbelín en el segundo tiempo.

México ganó 3-0 y entonces es difícil para el periodismo objetar lo decidido por Lozano,  tanto en lo que a jugadores como al plan de partido se refiere.

Pienso que debemos ser conscientes de que opinar desde el sillón de nuestra casa o desde la mesa del bar, o inclusive desde fuera de la cancha con un micrófono es algo que no tiene nada que ver con dirigir a un equipo de futbol. Al técnico lo contratan por su conocimiento, su manejo de grupo y su capacidad de convencimiento. El DT entonces se encarga de transmitir su idea de tal forma que pueda funcionar dentro de la cancha. Por ahora los resultados se le están dando, lo cual le suma vidas en ese videojuego manejado por la Federación Mexicana de Futbol del que a Lozano le ilusionaba muchísimo ser parte.

Si somos verdaderos aficionados de la selección, debemos apoyar más allá del resultado.

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