Batacazo en Nicaragua

El año para los nicaragüenses comenzó con la noticia de que por quinta vez en su historia democrática, Daniel Ortega será su presidente; Ortega ganó por cuarta vez consecutiva la presidencia después de que la mayoría de los candidatos opositores fueran detenidos o se exiliaran en el extranjero, y por más que la comunidad internacional se oponga, o que la unión europea anuncie supuestas sanciones para su esposa y dos hijos, lo cierto es que el país lleva ya rato peleando el descenso y no hay mucha esperanza de que salga del fondo de la tabla.

Esta situación política tiene naturalmente repercusiones sociales, una de ellas es la fuga de jóvenes hacia el exterior, ya sea a otros países centroamericanos, a Norteamérica, o  incluso a países europeos como Alemania gracias a los Städtepartnerschaft (hermanamiento de ciudades) que se han profundizado entre ciudades como Erlangen y San Carlos. Músicos, enfermeras y gente que ejerce muchas otras profesiones, radican ahora en pequeñas ciudades alemanas en donde además de tener que adaptarse a una nueva cultura y un nuevo idioma, deben afrontar unos inviernos muy distintos a los de su latitud de origen.

Por increíble que parezca, por mucho caos que exista en lugares particulares del mundo, una de las actividades que parece impostergable, inagotable e indestructible es el futbol. Ejemplos de lo anterior hay por todo el globo.

A pesar de que su país lleva más de un año librando una guerra en contra de los rusos, el Shakhtar Donetsk  jugará el jueves 15 de febrero por la UEFA Europa League. En la AFC la copa asiática no se detuvo a pesar del conflicto bélico en la franja de Gaza e incluso Jordania, uno de los países más cercanos al epicentro del conflicto, disputará la final de la copa, en CONMEBOL los equipos venezolanos siguen disputando las copas sudamericana y libertadores respectivamente.

En CONCACAF tenemos otro de esos ejemplos, y probablemente la forma más práctica ¿Acaso la única? por la cual nos enteramos de ello fue porque la prensa describió el batacazo del equipo nicaragüense, Real Estelí, como un ridículo americanista, y esas palabras, aún cuando sean solo leídas y no pronunciadas, generan ruido.

El estadio Independencia, recinto donde hace de local el conjunto centroamericano, está situado en la parte montañosa occidental de Nicaragua en una ciudad que lleva por nombre Villa de San Antonio de Pavia de Estelí, o simplemente Estelí.

La noche del miércoles 7 de febrero, las 15 mil butacas del estadio estaban ocupadas por la afición del actual campeón de la Liga Primera y los 11 dentro de la cancha respondieron a ese gesto jugando con mucha personalidad ante el actual campeón mexicano. Un penal ‘a lo panenka’, un cabezazo dentro del área y, por momentos del segundo tiempo, tenencias largas que desembocaban en tiros al arco, fueron suficientes para que el equipo dirigido por Otoniel Olivas se llevara la victoria  siendo además mejores en el trámite del juego y no solo en el marcador, así lo aseguró Jardine en conferencia de prensa post partido.

El conjunto azulcrema llevaba 30 partidos sin conocer la derrota y en Nicaragua le recordaron que no es invencible. La vuelta en el estadio ciudad de los deportes será durísima para el conjunto centroamericano, pero por ahora, el Real Estelí y su gente disfrutan de ese momento sublime e histórico, el de ganar un juego en su cancha ante un rival, a priori, de mucho mayor jerarquía.

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