¡ Y volver, volver, volver!

Uno de los twitteros con más eco en la red respecto a las opiniones y datos históricos del juego a quien recomiendo seguir en @kundera, escribió alguna vez que si en Brasil a principios de la década pasada había tantos y tan buenos laterales, era gracias a que la narrativa periodístico y la narrativa visual tenía a Cafú y a Roberto Carlos en lo más alto del podio futbolístico.

Hagamos memoria, Roberto era el lateral izquierdo titular del Real Madrid de los galácticos, fue él el que le dio esa asistencia a Zidane para que el francés ejecutara una de las voleas más emblemáticas de la historia reciente de este juego; mientras tanto, Cafú era capitán de un Milán histórico, icónica estampa de la marca Lotto saltando a la cancha con esos tachones blancos inconfundibles, dirigido entre otros grandes técnicos por Carleto, en una época en la que el Milan era uno de los equipos más temidos de Europa.

Cafú y Roberto Carlos eran además 2 de los actores principales de las publicidades de Nike, comerciales que hoy evocan nostalgia y que, para los que crecimos en los 90 's, seguramente son los mejores comerciales de fútbol que hemos visto.

Utilizo este preámbulo ya que el legado de ambos jugadores brasileños en su país, es equiparable al legado de Andrés en tierra azteca. Andrés, rizos al viento en el estadio Jalisco, zapato adidas predator vistiendo la indumentaria Kappa de la furia rojinegra y marcándole goles desde fuera del área al América, hizo que cualquier chavito que jugara por la banda izquierda en este país quisiera ser como él.

Guardado cumplió el sueño, era uno de los jugadores más destacados de la Liga mexicana y por eso el Deportivo la Coruña le pagó 7 millones de euros al Atlas para que jugara en el Riazor, en una época en la que el Depor aún vivía del recuerdo de esa champions que jugó con Roy Makaay. Fue uno de los mejores jugadores en su primera temporada marcando un gol en la fecha 3 ante el Betis, descendió y ascendió con el conjunto Gallego, jugó en el Valencia, fue a préstamo a Alemania con el Bayer Leverkusen, se convirtió en ídolo y capitán en Eindhoven con el PSV, en donde además festejó su segundo campeonato en el fútbol europeo. Ya siendo un jugador más maduro, aceptó el reto de ir a jugar al Real Betis Balompié bajo las órdenes del ingeniero Pellegrini en donde volvió a gritar campeón esta vez de la copa del rey y su equipo, en las últimas temporadas, ha sido de los principales animadores de La Liga española peleandole al tú por tú a los grandes de España y haciendo que la clasificación a las copas europeas sea ya un hábito para los verdiblancos.

En selección nacional fue a Alemania con Lavolpe en el 2006, a Sudáfrica con Aguirre en el 2010 y a Brasil con el Piojo en el 2014, marcando uno de los goles más reivindicativos para el fútbol mexicano ya que, en medio de los murmullos de los croatas en la prensa sobre que los mexicanos no teníamos agallas para afrontar los partidos importantes, Andrés  les hace un gol y lo festeja con el gesto de que no es verdad que nos tiemblan las piernas, que es mentira que no somos inteligentes y valientes en una cancha de fútbol. Jugó el de 2018 en Rusia con Juan Carlos Osorio y por último en Qatar con Martino.

Guardado partió de Guadalajara rumbo a España con 20 años y tras 17 temporadas, 35 goles,77 asistencias, 6 títulos y un montón de batallas libradas, decide volver al país a vivir sus últimos momentos como futbolista. Dice Klopp que lo importante no es lo que dicen de ti cuando llegas a un lugar, sino lo que dicen cuando te vas, por eso la mejor forma de medir o de entender de su legado, son las palabras de los aficionados en el Riazor, el Benito Villamarín, el Philips Stadion, el Riazor y el Bayarena, en donde seguramente, en más de una butaca se hablará de que por ahí pasó un mexicano con una zurda exquisita.

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