Rumbo al 2026

RUMBO AL 2026

El ciclo de ‘Jimmy’ Lozano empezó levantando una copa y eso, sin dudas, es algo que además de llenarle el ojo a los dirigentes, le dio credibilidad y tiempo, algo de lo que carece cualquier seleccionado hoy en día. Si bien la selección ya está clasificada al mundial de 2026 por ser co-anfitriona, estos partidos de preparación sirven para evaluar, probar e ir afianzando esa idea de juego que quieren ‘Jimmy’ y su cuerpo técnico para el Tri.

En los dos partidos contra Australia y contra Uzbekistán, se dejaron ver cosas positivas y cosas que hay que mejorar. Una de las mejores noticias es sin dudas la vuelta de Raúl Jiménez a un nivel en el que le aporta juego de espaldas, presión, desmarques inteligentes y gol al equipo mexicano. Tener a tres delanteros que hacen goles en sus clubes es una gran noticia para la selección. Otra de las grandes revelaciones, y cuya aparición es una de las más ilusionantes de este nuevo ciclo, es la de César ‘Chino’ Huerta. En una entrevista que le hicieron en la semana a Luis Malagón, portero suplente de la selecta y titular del América, Luis declaró que era imposible que pasara desapercibida la genuina alegría de Huerta por estar viviendo esa gran experiencia, porque la dejaba entrever con una gran sonrisa y que esa alegría inmensa se veía reflejada en ímpetu y muy buenos rendimientos en los entrenamientos. “Acá te das cuenta de quiénes son los que de verdad quieren estar”, declaró Luis.

Respecto del sistema utilizado por ‘Jimmy’, sabemos que su preferido es el 4-3-3, y si bien Edson es el que equilibra ese medio campo y el que se para delante de los centrales para, sin pelota, orientar y recuperar y con pelota, lanzar a los extremos o encontrar entre líneas a los interiores; México tuvo problemas en las transiciones de ataque a defensa sobre todo por el lado derecho, en donde jugó el bueno de Kevin Álvarez. A propósito de eso, pareciera que hay una tendencia a nivel mundial en la que cada vez aparecen más laterales derechos del estilo de Trent Alexander Arnold, quien en Inglaterra juega más como interior y es Walker el titular. Kevin es buenísimo en la fase ofensiva y le ayuda bastante que, como lateral, nunca está en el lugar y más bien llega desde segunda línea, pero el equipo queda descompensado ante una pérdida ya que, además, el equipo mexicano por momentos quedaba bastante largo, es decir, el espacio entre sus líneas era muy grande y eso hacía que tanto los australianos como los uzbekos, tuvieran espacio para jugar.

Otro de los rasgos que Jaime intenta impregnar al equipo es el de la presión. Para presionar se debe tener una coordinación ejemplar desde el primer jugador que lidera esa presión hasta el último defensa, quien debe estar o bien achicando o bien vigilando un posible pase cerca y bien perfilado, ante una probable pelota larga. Unos de los mejores equipos en este sentido en esta fecha FIFA y de eliminatorias sudamericanas fue el Uruguay de Bielsa, quien con Nández, Sebastián Cáceres, Matías Viña y Joaquín Piquerez, anularon cualquier intento de los chilenos de poder hacerles daño con pelotas largas, ya que la coordinación de esa línea de 4, más un Manuel Ugarte muy atento, cerraron una ejemplar actuación. Este tipo de comportamientos, además, pueden ayudar a prevenir goles como el primero que marca Uzbekistán, que, si bien pienso que es un golazo, no solo por el remate y el desmarque (el jugador asiático encontró un hueco entre Sepúlveda y Kevin Álvarez y la colgó de un ángulo) sino por el buen centro de zurda; la defensa mexicana pudo haber estado mejor posicionada para despejar ese centro o evitar el remate del delantero.

Lo cierto es que a México se le vio con mucha personalidad e intentando ganar ambos partidos que por momentos no tenían pinta de amistosos. En octubre se vendrán dos nuevos encuentros contra selecciones de primer nivel, Ghana y Alemania serán los próximos rivales y podremos seguir sacando conclusiones de cara a la segunda gran prueba del equipo mexicano, la Copa América 2024.

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