BALANCE DEL CICLO MARTINO

PRIMERA PARTE

“El contrato [con la selección] se venció cuando pitó el árbitro el final del partido y no hay nada que vea que vaya a cambiar”, declaró el Tata Martino tras haber firmado una de las peores actuaciones de México en las Copas del Mundo. Pero volvamos al inicio, que es en donde residen las respuestas a los cómos y a los porqués.

Por lo visto de cómo se manejan la mayoría de los clubes en el futbol mexicano, siendo los  ciclos únicamente a corto plazo, y no solo eso, sino que sin ningún tipo de continuidad de ideadeportiva (si el mundial se jugara cada 2 años es muy probable que tuviéramos nuevo DT cada mundial), considerando además que no somos un país que tenga la tradición ni la escuela como para poder pensar en que sea un mexicano con experiencia en el fútbol de élite el que dirija al tri, el currículum de un extranjero es el que casi siempre termina pesando. Martino clasificó por primera vez en su historia a Paraguay a cuartos de final de un mundial en Alemania 2006, dirigió al Barcelona de Messi, dirigió a la selección argentina, salió campeón con Cerro Porteño y con Libertad, (clubes paraguayos de culto) y fue también campeón con Newell 's Old Boys de Rosario.

Dicho lo anterior, uno pensaría que Martino contaba con la experiencia y el conocimiento necesarios para tomar las riendas de la selección que Osorio había dejado en un aceptable estado.

Motivado por un nuevo inicio de ciclo, debutó con victoria en un amistoso frente a Chile en marzo de 2019 y cumplió un par de años en los que, aunque el fútbol no era convincente ni mucho menos deslumbrante (para exhibir ese juego se necesita primordialmente talento) los resultados lo acompañaban. Para mi, una de las claves estaba en que había que empezar a pensar en un recambio generacional, ya que muchos de los que jugaron en Rusia llegarían a Catar después del pico de sus carreras. Caso Moreno, Guardado, Herrera, Ochoa, Talavera, Chicharito. Pero el proyecto de selecciones nacionales, así como los clubes, una vez más, no se unieron para pensar una estrategia conjunta, me atrevo a decir que ni siquiera estuvo planteado como un objetivo, y las esperanzas residían en las canteras del Pachuca o del América (ya ni siquiera la de Chivas y Atlas) y en los veteranos, en los que también Martino se resguardó.

Hablemos ahora de la idea de juego que proponía Martino. Aún cuando a diferencia del entrenador anterior, Gerardo no hablara tanto sobre el juego, me refiero a que no habla sobre tácticas o estrategias de una forma tan profunda, se podían notar algunos rasgos a partir de los cuales pretendía que su equipo generara peligro. Juanma Navarrete describió en una entrevista para fútbol y pizarrón los más importantes.

El primero era tener extremos o mediapuntas llegadores, a lo largo de su ciclo jugaron ahí Chucky, Pizarro, Córdova, Charly Rodríguez, Antuna, Jonatan Dos Santos, y Tecatito, por mencionar algunos. Estos jugadores no fijaban en banda, sino que ocupaban carriles interiores para que fuesen ellos quienes finalizaran las jugadas. Cuando eso no ocurría, eran los laterales los que llegaban por dentro y los extremos los que daban amplitud, inclusive se le llegó a ver a Layún jugar de lateral y a perfil cambiado pisando la última zona para finalizar la jugada con disparo en algún amistoso, aunque lo más habitual fue ver a los laterales amplios y a los extremos por dentro. Para que esos extremos o mediapuntas tuvieran ocasiones de gol, era necesario tener a un centrodelantero que beneficiara ese juego colectivo, es decir, los delanteros para el Tata no estaban para finalizar sino para generar situaciones de finalización. Apostaba además a que su equipo, desde la salida, atrajera al rival, para que así se generaran espacios a espaldas de esa presión, y, en campo abierto, pudiera progresar y llegar hasta el arco rival. Mucha gente con buen pie en campo propio generando con pases verticales las progresiones aztecas era el plan, y por las características de los jugadores mexicanos, el plan tenía sentido. El problema estaba cuando el rival no te salía a presionar arriba, entonces México se encontraba con la situación de tener que vulnerar un bloque bajo. El combinado tricolor no contaba con patrones de juego ni organizaciones colectivas en espacios reducidos para vulnerar bloques numerosos y replegados.

El nervio comenzó cuando los resultados comenzaron a ser adversos, sobre todo, en esas dos finales que se perdieron contra Estados Unidos, la de Nations League y la de la copa oro. Las críticas se acrecentaron y Martino comenzó a perder la paciencia. Hay que admitir que la prensa en México, además de ser invasiva, es poco paciente y bastante explícita,  y muchas veces esas opiniones tan explícitas se fundamentan únicamente en los resultados, lo cual es bastante injusto. Lo que sí es cierto es que al equipo se le veía con poca capacidad de reacción y con una idea de juego bastante líquida que los propios futbolistas en cancha no sabían cómo aprovechar. ¿Hacían falta patrones de juego más específicos? ¿Al jugador mexicano le sienta bien jugar con tanto orden o confiar más en el talento?

Teniendo en cuenta que los jugadores más talentosos del plantel eran los extremos y los mediapuntas, contando con centrales de buen pie y con un 9 como Jiménez, la idea de juego, para mí, tenía sentido, tal vez Martino se quedó corto en otros rubros como el de la motivación, el de la gestión del grupo, pero a priori en ninguno de sus equipos ni a lo largo de su carrera Gerardo fue alguien que se caracterizara por innovador o por ser un estudioso del juego. Es un tipo que le apuesta al talento, por eso le gusta darle libertad a los jugadores en su modelo de juego.

SEGUNDA PARTE

MÉXICO VS POLONIA

En el primer partido juego pudimos notar otra de las características del equipo mexicano en ataque. Cuando la pelota llegaba a la banda a la altura del área del rival, era bastante predecible lo que podía pasar, o volvían con un pase a carriles internos, o levantaban un centro. México se cansó de tirar centros en ese primer partido, y el 9 que podía rematar estos centros estaba en Rotterdam mirándolo en una tele. El volante que juega para el AEK Atenas y que mejor sabe jugar entre líneas y llegar al área se quedó en el banco.

MÉXICO VS ARGENTINA

Lo sucedido en el segundo juego me llamó mucho la atención.  El técnico rosarino decidió salir a jugarle a Argentina en un 5-3-2, eligiendo replegarse en bloque bajo y sacando a  Álvarez y a Gutiérrez, dos de sus mejores (si no es que los mejores) volantes defensivos, además, poniendo dos delanteros con perfiles muy parecidos y poco complementarios.

Hay una realidad en ese partido y es que de las 4 fases que tiene el juego, México existió solo en una, la defensiva. Las transiciones no existieron, en primera porque el tri tuvo un solo remate dentro de los 3 palos, que fue el de Alexis Vega de tiro libre, con lo cual, la transición defensa-ataque prácticamente no sucedió, y es que cuando tienes volantes que cuando recuperan la pelota no pueden sortear la presión tras pérdida del rival y además tienes a dos tipos esperando a correr al espacio en solitario y ninguno que aguante una pelota de espaldas, es muy difícil. La transición ataque-defensa, naturalmente, tampoco pudimos verla, México no atacó, salvo en esa jugada previa al gol de Messi en la que Vega y Lozano están en inferioridad numérica y Alexis busca a Hirving al pie y no al espacio. Con todo y eso, el tri hundido por primera vez en bloque bajo con una línea de 5, no dejaba rematar a Argentina. Hasta que el mago frotó la lámpara y la metió bien contra un poste. La reacción desde el banco fue la misma, su plan seguía siendo igual, el cuerpo técnico que representó a México hizo los mismo cambios que tenían pensados si el juego fuese empatado.

El último juego representa una pizca mínima de esperanza. México jugó el partido más convincente en mucho tiempo no solo por la victoria sino por el rendimiento colectivo e individual de algunos. En un país en el que los jugadores prefieren quedarse en la comodidad de la liga doméstica, debería premiarse el valor de otros para ir a jugar a la liga Griega, además, a un gran nivel, y no tiene qué ver con comparar el nivel de la liga MX  con la de Grecia, tiene qué ver con una deseo y una vehemencia por ser mejores. Lozano se cargó al equipo al hombro, Edson se cansó de recuperar balones y Chávez fue el más atrevido y el más inteligente. Los mejores jugadores de la cancha juegan en clubes competitivos y están en el 11 de sus equipos cada fin de semana. El único que no es Chávez, quien tiene todo para irse a jugar a Europa.

A 3 años y medio de ser co-anfitriones del siguiente mundial, debemos cuestionarnos y replantearnos si el camino elegido por la Federación Mexicana de Fútbol es el mejor, si Yon de Luisa es el idóneo para ese puesto, si Tigres y Monterrey deberían de seguir gastando para traer jugadores carísimos o deberían invertir en centros de formación y captación de jugadores mexicanos, si hay que voltear a ver modelos de clubes sudamericanos como Independiente del Valle que le brindó una camada de jugadores jóvenes y talentosos a Ecuador, con un club que además siempre está peleando por las copas internacionales.

Honestamente no creo que el problema sea el técnico, tampoco creo que la conversación debe estar centrada en él, porque cada 4 años se va uno y viene otro nuevo. Deberíamos empezar a pensar, sentarnos y pensar en cómo hacemos para cambiar el entorno, el sistema, la cultura de deporte que tenemos, la formación de los jugadores, ¿Cómo hacemos para tener más jugadores compitiendo en las mejores ligas del mundo y para tener una selección más competitiva?

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