MEXICANOS AL GRITO DE MONCAYO

Pienso que poder ver a tu selección competir en un mundial es una experiencia emocionante, asombrosa, sorpresiva y hasta un poco conmovedora, y también pienso que la mayoría de los mexicanos que fueron a Qatar fueron con el anhelo de experimentar esas emociones en la fase de grupos y tal vez en un partido de octavos o cuartos, sabiendo que difícilmente seremos campeones.

El propio Martino declaró, emocionado, que le sorprendió ver un estadio lleno de mexicanos que entendieron que la selección es lo más importante. Lo que el Tata tal vez no sabía, era que el debut de México en Qatar el pasado 22 de noviembre en la ciudad de Doha ocurrió el mismo día en que se les festeja a todos aquellos que de alguna u otra forma se relacionan y conocen sobre música, por eso, con el partido ya finalizado, conviene pensarlo como una partitura, como una composición que ambos equipos dejaron escrita en el gramado del estadio.

´Empecemos primero con la parte mental, ya que, como cualquier artista que está a punto de subir al escenario en uno de los conciertos más importantes de su carrera, los nervios se hacían presentes tanto en los veteranos como en los debutantes mundialistas, más sabiendo que tras la sorprendente derrota de Argentina con Arabia, podían, en caso de llevarse los 3 puntos, encaminar su clasificación a la siguiente fase.

El posicionamiento táctico fue: de parte de México un 4-3-3 con Edson jugando de 5 como la mayor sorpresa, por su parte, los polacos saltaron a la cancha con un 4-1-4-1, con Lewandowski como único 9 y Krychowiak como 5. Le invito a imaginarse ambos dibujos en la mente (si le parece buena idea, puede incluso tomar un papel, un lápiz y dibujarlos uno sobre el otro) una vez hecho este ejercicio, se dará cuenta de que, tanto Robert como Henry Martin, iban a estar en desventaja numérica de 3v1 la mayor parte del juego ya que estarían enfrentándose a los 2 centrales y al 5. Con ese dato como preludio, se sabía que iba a ser difícil que los equipos tuvieran instancias para la improvisación dentro de las áreas con sus delanteros. Y así fue, más allá de que México encontró combinaciones interesantes con las triangulaciones entre lateral-interior-extremo (Sánchez-Chávez-Vega y Gallardo-HH-Lozano), esas jugadas que pretendían brindar situaciones de ventaja por afuera no pudieron ser aprovechadas, en parte porque cuando se tocó la puerta Szczęsny estuvo notable, y en parte porque México fue incapaz de conectar con los descensos de Henry para poder progresar por dentro. México intentaba además cambiar de frente con sus zagueros o con la buena zurda de Chávez buscando al extremo del lado opuesto, pero ni Lozano ni Vega pudieron generar el desequilibrio en 1v1 cerca del arco rival.

Por su parte, la selección dirigida por Czeslaw Michniewicz defendió bien tanto las armonías como las solitarias aventuras por banda a manera de sólos que que intentaban los mexicanos. Los laterales Matty Cash y Bereszyński saltaban a la recepción del extremo rival y lo ahogaban contra la línea de cal. Lograron además tapar bien el carril central con Krychowiak marcando la zona por la que podían filtrarse los pases y a donde el 9 de la península yucateca buscaba los desmarques de apoyo. En el área también se mostraron seguros, tanto por la comentada seguridad transmitida por el portero de la Juve, como por lo bien que estuvieron sus centrales  Glik y Kiwior sumando despejes y no dejándose anticipar.

En posesión, la selección rojiblanca se nubló. Ni en sus pocos ataques posicionales lograron filtrar dentro, conectar con Lewandowski o Zielinski y aprovechar los espacios entre líneas del elenco dirigido por Martino; tampoco se impusieron en juego directo. La clave para que los polacos no tuvieran éxito en esos ataques directos fue Edson, quien además de anticipar e incomodar al capitán polaco, lo dejó girar muy pocas veces de cara al arco que defendía el histórico Paco Memo.

Al final, la búsqueda y la osadía de los mexicanos en ese desierto los llevó a encontrar su primer tesoro, aunque el marcador terminó igualado sin anotaciones, el penal atajado por nuestro capitán y 5 veces mundialista Memo Ochoa se gritó como un gol.

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