LA PELOTA SIEMPRE AL 33

A veces me pongo a pensar en que si pretendemos comunicarnos eficientemente con los adolescentes y los niños, tenemos que cambiar profundamente la forma en la que lo hacemos, ya no corre más el hazlo por que yo lo digo, esa ya no es razón suficiente, la autoridad lineal ya pasó de moda, eso sí, lo que nunca debe pasar de moda es el respeto (¿Desde dónde hay que ganarse el respeto entonces?) Hoy, si no les explicamos el porqué, difícilmente tendremos credibilidad. Intentando averiguar las razones por las cuales empezó a suceder esto, les planteo una idea en forma de pregunta como preámbulo a una posible teoría, ¿Será que los niños son conscientes de que la información es tanta y está tan a la mano que si algo de lo que yo escucho no me convence puedo ir en busca de la verdad, de mi verdad? Digo esto porque muchísimos medios de comunicación utilizaron los datos, los números, las estadísticas para convencer y para resaltar el tamaño de fichaje que acababa de cerrar Pumas con la llegada de Dani Alves, como diciendo, muchachos, miren que no les estamos mintiendo. A continuación algunos de ellos: 208 asistencias y 66 goles en 807 partidos para un tipo que la mayor parte de su carrera ha jugado de lateral derecho, dos copas con el F.C. Bahía, 4 con el Sevilla, 6 copas con el Barcelona, 2 con la Juventus, 4 con el PSG, 1 con el Sao Paulo, 4 con Brasil. El tipo más ganador en la historia del fútbol se llama Dani Alves y juega en Pumas con la 33.

Como podrán haberse dado cuenta, los números son inequívocos, certeros, contundentes. Tal vez a ese listado le haga falta el número de paredes que tiró con Messi en el Barcelona, o el número de veces que le impidió al lateral izquierdo rival mandarse al ataque por su despliegue por la banda, o el número de veces que Guardiola le pedía ocupar un espacio y él insistía en ir cerca de Messi y organizarse desde la pelota, como lo hace ahora el Fluminense de Fernando Diniz. Como probablemente no existe un récord estadístico de esas cosas, la gente pudiera pensar que no existen, pero si las nombramos, pueden empezar a existir, y en la forma de decirlo yace la credibilidad de eso que se dice. Creo genuinamente que lo más difícil es convencer desde el lenguaje, un lenguaje que se transforma cada vez más. Dani Alves, con 38 años, convence a sus compañeros en la cancha desde la sabiduría de la cual lo dotó la experiencia con su lenguaje corporal. El otro día en su debut en C.U. contra Mazatlán, le señalaba a sus compañeros a dónde tenía que ir la pelota o a dónde tenían que moverse para generar una ventaja. Convenció tanto, que hasta Lillini cambió el esquema por uno en el que pudiera aprovechar mejor las virtudes del brasileiro, Pumas jugó en 4-3-3 por más de 60 minutos. Salvio fue otro de los que entendieron el mensaje y jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta de la Universidad. Alves no sólo convenció dentro sino también fuera de la cancha, en las innumerables entrevistas que le hicieron en los últimos días, podemos escuchar a un tipo con sed de triunfo, convencido de que este es un nuevo reto en su carrera, dispuesto a esforzarse por conseguir el tan ansiado título, a alguien que conoce muy bien tanto sus limitaciones como sus virtudes. Un tipo segurísimo de sí mismo.


Dicho lo anterior, tal vez la pregunta sea, ¿por qué eligió venir a jugar a México?  No quiero ser atrevido, pero la idea de que Dani Alves vino a nuestro país por esos destellos artísticos a través de los cuales nuestra cultura viajó por toda América Latina ronda en mi cabeza desde hace un tiempo. El tipo ya había pronunciado un¡Viva México cabrones! En una entrevista realizada por Marca Claro en las anteriores olimpiadas. Nuestra cultura transmite un montón, no nos olvidemos nunca de eso. Quisiera extender entonces una cordial invitación a hacer un amable intercambio, disfrutemos del fútbol de Dani Alves mientras él disfruta de nuestra cultura.

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