EINTRACHT MEISTER

Igual que dos seres distintos se enfrentan en  el mundo, dos equipos que nunca se habían cruzado se aman en una cancha. El Eintracht con toda la furia y la pasión de su hinchada y con Rafael Santos Borré como bandera y comandante, estaba seguro de que ese día el destino había tocado a la puerta y no había vuelta.
En el vestuario del Rangers de Escocia transitaban ideas y sentimientos parecidos. La ilusión de la gente de uno de los clubes más longevos del mundo era algo indescriptible. Para poder darnos cuenta de lo que hablo, basta con escuchar ese grito unísono cuando el balón tocó la red del lado que cuenta por priemra vez en el partido al minuto 57, y con esto me aventuro a arrojar una teoría, los gritos de gol más coordinados y mejor entonados, ocurren en la Gran Bretaña y en el Río de la Plata.

La batalla comenzó con las tropas alineadas de la siguiente forma: los alemanes en un 3-4-3, los escoceses en 4-3-3. Eso significa que en la zona de media cancha, el Eintracht tenía una superioridad numérica que intentaría aprovechar desde los botines del ex Bayern, ex Dortmund y capitán Sebastian Rode. Las estadísticas dicen que el 55% de los primeros 45' la pelota estuvo en los pies de los jugadores del Rangers, pero tener la pelota no implica ser mejor, a menos que se logre crear chances a partir de eso. El Frankfurt tuvo menos tiempo la pelota y llegó más veces al arco rival. Como ya se dijo, el Rangers pegó primero, pero casi enseguida, el Eintracht se puso en partido con notable asistencia de Filip Kostić, serbio de pie educado, al goleador colombiano, Santos Borré. No es la primera vez que el delantero cafetero juega una final en España (el pueblo bostero lamenta leer esta estadística), pero sí la primera que marca gol en una final.

Después de 90 minutos y de un herido, (Rode terminó con un tajo importante en el medio de la frente) el 1-1 llevó el juego a la isla del alargue, que a estas alturas de la temporada y con la tensión de una final, no es nada grato para los cuerpos ni las mentes de los 22 navegantes. El alargue solo fue la antesala para el verdadero final, los penales. ¿Qué se necesita para patear bien un penal? Decía Milito, técnico de Argentinos Jrs, que el arco en el entrenamiento y en el partido, miden lo mismo, pero emocionalmente no tienen nada qué ver.  Los grandes jugadores de la historia también han errado penales. Roberto Baggio erró el primer y único penal de su carrera en Estados Unidos 94. Por eso, no hay nada que reclamar al bueno de Aaron Ramsey, le tocó a él, pero pudo haber sido cualquier otro. El Eintracht se coronó campeón y en el mundo cibernético se vuelve viral la imagen de los hinchas alemanes besando la copa, me viene a la mente una imagen parecida en el fútbol mexicano, el nene Beltrán festejando un gol con la afición rojiblanca. De eso se trata el fútbol, y cada vez que más gente entiende eso, Bielsa, desde algún rincón del mundo, sonríe.

Desde fútbol en prosa, felicitamos al campeón y a sus jugadores, cuerpo técnico, trabajadores dirigentes e hinchas.

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