EL LEGADO DEL MAESTRO

En un mundo en el que los más pequeños se interesan por conocer el porqué de las cosas, la cualidad pedagógica de las maestras, tutoras y formadoras de cualquier disciplina, deporte, arte o ciencia, resulta importantísima para que el razonamiento se vuelva una costumbre y la información plasmada cada vez menos en papel, trascienda y se instale en la mente de los aprendices. Para que el mensaje que se pretende transmitir llegue al otro sin ninguna fisura, se necesitan buenos maestros.

Me gusta pensar en que Tabarez, en virtud de su primera profesión, tuvo muy en claro eso en toda su carrera como entrenador y lo puso en práctica en las formativas del Club Bellavista, en Danubio, Wsnderers, Peñarol, Boca y el Milan, ya que en numerosas ocasiones admitió que la labor pedagógica del entrenador era fundamental para poder convencer a sus jugadores.

Tras 15 largo años de lo que en Uruguay se conoció como “el proceso”, en los últimos meses muchos pedían la renuncia del maestro, otros aseguraban que debió de haberse ido por la puerta grande tras el mundial de Sudáfrica, y otros más seguían confiando (los “otros más” son minoría) como el ex volante de Danubio Pablo Castro, que es capaz de observar todo desde la óptica del optimismo y así lograr percibir las cosas buenas que seguía haciendo Tabarez, “El tipo admitió haberse equivocado el otro día en conferencia de prensa, deberíamos valorar eso” nos dijo Pablo a todos los que estábamos sentados en esa mesa del bar Luz. Lo cierto es que después de una seguidilla de derrotas, tras dejar a Uruguay en sexto lugar de la tabla clasificatoria de CONMEBOL rumbo al mundial y a falta de 4 partidos, el maestro dejó de ser el técnico de la selección uruguaya en lo que parecía ya un hecho inevitable.

Pero, ¿Qué logró en esos 15 años? Una lógica respuesta sería medir sus logros en base a los resultados. En esa década y media Uruguay salió 1 vez campeón de América y obtuvo un heróico cuarto puesto en un mundial. Esa selección le dejó al mundo pambolero un inolvidable penal a lo panenka del Loco Abréu que Kurt Lutman, escritor y ex jugador de Newell 's, se encargó de inmortalizar en su más reciente texto titulado: 15 años profundos, el cual recomiendo leer.

Sin embargo, yo resumiría el ciclo de Tabarez al frente de la selección uruguaya en esa respuesta que le da a la gente de la revista española Panenka, en la que Washington admite que lo táctico para él es imprescindible, sin embargo no es lo más importante, lo más importante es la íntegra formación  de un grupo de jugadores. En lo personal, esa es la razón por la que mayor empatía me genera el maestro. Supo crear un ambiente de compañerismo y cordialidad únicos en el complejo celeste que se percibía cada vez que los seleccionados venían a defender la camiseta de su país. El maestro asumió su rol de entrenador de la selección desde otro anhelo, y es que algunos maestros sueñan con que su escuela sea un ejemplo para las demás, y eso fue justo lo que Tabarez hizo, asumió su rol de entrenador de la celeste como si fuese el director de una escuela, tomó las riendas del complejo y de las selecciones juveniles y se preocupó por hasta el más mínimo detalle para que las cosas funcionasen como él quería.

Algo que tal vez pocos sepan es que Tabarez, consciente también de la historia, de la cultura del país en el que nació y de lo implacable que debe ser la verdad, le reveló uno de sus más grandes deseos al periodista mexicano Alberto Latti para el diario El País allá por el año 2015:

“Y yo me repito, que debo ser capaz de encontrar algo que nos una a lo que hicimos. Y son muchos, muchísimos años…, pero algo tiene que haber que nos conecte con ese pasado. Y yo busco ese hilo. Tiene que haber algún hilo. En algún lado”.

Espero un día de estos alguien encuentre al maestro tranquilo en alguna playa, sentado en una reposera y con el mate al costado, al fin descansando de la presión que abruma a los entrenadores y le pregunte sí pudo encontrar ese hilo del cual tirar, o si ahora somos nosotros, los que vamos empezando, los que que tenemos que seguir buscando.

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