LA PELOTA SIEMPRE AL 10

I

2 de julio de 2005. Utrecht, Galgenwaard stadion. Minuto 38.

Un pibe rosarino con la camiseta dieciocho que juega su primera final con la albiceleste recibe la pelota por la banda izquierda en su propio campo y arranca a correr y a eludir rivales nigerianos y estos  se van desplomando uno por uno, el pibe llega al área y sufre un foul que termina en un tiro desde los 11 pasos que el propio pibe convierte en gol. Garay, Gago y Agüero corren a abrazarlo. Ese gol representó la ventaja de su selección en la final del mundial sub 20 que terminó ganando Argentina por marcador de 2-1.

II

23 de agosto de 2008. Beijing, Estadio Olímpico. Minuto 57.

Tras una larga posesión de Argentina, los nigerianos, aunque desordenados, se lanzaron con un buen número de jugadores al ataque. Los dirigidos por Batista aprietan al rival y una vez más, como en el 2005, la pelota le cae al pibe rosarino recostado por la banda izquierda, esta vez, con el número quince en la espalda. Sin necesidad de correr mucho porque la jugada no lo demandaba así, gira sobre su propio eje para dejar plantado a su marca, un movimiento que en México bien podríamos catalogar como una espléndida jiribilla, o bien, como una estupenda vuelta a la glorieta. Gira entonces y asiste a otro rosarino, Ángel di María, y este la patea por encima del arquero para poner el 1-0 para los argentinos. Messi, Riquelme, Agüero, y Garay corren a abrazar al fideo. Con ese gol, Argentina ganaba su segundo oro olímpico al hilo.

III

10 de julio de 2021. Rio de Janeiro, Estádio Maracanã. Minuto 87

Brasil buscaba frenético el gol del empate a punta de centros desde los pies de Neymar, Gabigol, Firmino y Casemiro. Por fin la defensa argentina saca la pelota de su área y Guido Rodríguez se da cuenta de que, por la banda izquierda y en su propio campo, se encuentra sólo el número 10 y capitán argentino, Guido le da la pelota y el 10 conduce siempre con la cabeza levantada y buscando a un compañero, hace un cambio de frente para dársela al bueno de Rodrigo de Paul y este, con la calma de un buen pintor, dibuja un pase exquisito que pasa entre 3 rivales verdeamarelos hasta encontrar a su capitán, que antes de recibirla ya sabía que hacer y apegado al plan en su cabeza, intenta eludir a Ederson Moraes y cerrar el partido de una vez por todas; pero entre la concepción y la ejecución de la idea, algo pasa. Un freno, un milímetro, un instante, un segundo. La pelota se resbala de entre los tacos de Messi, Moraes no cae en la trampa y le quita la pelota. El partido terminaría 0-1 y de todas formas Argentina se consagraró campeona de América.

IV

10 de octubre de 2021, Buenos Aires, Estadio Monumental.

Aunque a veces las obras de Messi no terminen en gol, siempre nos regala una nueva pintura

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