La presentación de Pamela Conti como nueva entrenadora de Gallos Femenil dejó buenas sensaciones. Y eso, en un equipo que viene de un torneo para el olvido, no es poca cosa. Después de sumar apenas cinco puntos y cerrar un semestre muy por debajo de lo que exige la afición, el simple hecho de escuchar un discurso claro, con ideas firmes y con autocrítica de parte de la directiva, ya representa un cambio de tono. No resuelve nada por sí solo, pero al menos abre una puerta distinta.
Álvaro de la Torre reconoció que las decisiones del torneo anterior no estuvieron a la altura de lo que merece la afición. Esa frase, que debería ser obvia en cualquier club con aspiraciones serias, en Querétaro sonó necesaria. La llegada de una entrenadora con experiencia internacional, como Pamela Conti, y la incorporación de Karen Gómez como gerente deportivo, apuntan a una reestructura que, al menos en el papel, parece más ordenada y más pensada.
Conti dejó una impresión positiva. Habló de competir, de trabajo, de mentalidad ganadora, de sacrificio y de un equipo agresivo. Palabras que pueden sonar repetidas en una presentación, sí, pero que en su caso no se percibieron vacías. La italiana habló con convicción, con esa seguridad que tienen los técnicos que han vivido futbol en diferentes contextos y que entienden que un proyecto no se construye con ocurrencias, sino con bases. Su frase sobre que no se puede iniciar “desde el techo” resume bien lo que necesita Gallos Femenil: paciencia, estructura y una idea que no se rompa al primer tropiezo.
Y aun así, conviene no dejarse llevar únicamente por el entusiasmo. Porque la realidad del equipo sigue siendo dura. Gallos Femenil no solo arrastra un torneo malo; también enfrenta un escenario de renovación obligado, con siete bajas que, más allá de los nombres, hablan de una plantilla que todavía está lejos de consolidarse. En ese contexto, hablar de identidad, de competitividad y de un estilo propio suena bien, pero también implica una enorme responsabilidad. No basta con que el mensaje emocione. Hace falta que el plantel responda.
La gran pregunta, entonces, no es si Pamela Conti cae bien o si su experiencia puede ayudar. La pregunta real es si el club está dispuesto a sostener el proceso que ella misma describió como de mediano y largo plazo. Porque en Querétaro se ha hablado muchas veces de proyectos, de reconstrucciones y de apuestas serias, pero no siempre se ha tenido la paciencia para llevarlas hasta el final. Y en el futbol femenil, donde la competencia crece y cada vez hay menos margen para improvisar, equivocarse en la construcción puede costar más caro de lo que parece.
Gallos Femenil necesita mucho más que buenas sensaciones. Necesita resultados, orden y carácter. Pero después de lo visto en la presentación de Pamela Conti, al menos ya hay una señal de vida. Y a veces, en equipos golpeados por la inercia y la frustración, eso también cuenta.