El mercado de fichajes llegó a su fin y, con él, los Gallos Blancos de Querétaro finalmente lograron completar su plantel. La directiva, encabezada por Marc Spiegel, trabajó a contrarreloj y cerró la incorporación de tres elementos de peso: los ecuatorianos Michael Carcelén y Edison Gruezo, además del delantero argentino Mateo Coronel. Con estas adiciones, el equipo ocupa ya las nueve plazas de extranjeros permitidas, dejando al técnico Benjamín Mora con un abanico más amplio de opciones para encarar la segunda mitad del torneo.
La necesidad de refuerzos era evidente. El conjunto queretano apenas suma cuatro puntos de 24 posibles, un arranque que ha encendido las alarmas en la afición y que mantiene al equipo en la zona baja de la clasificación. La falta de gol, las dificultades para generar juego en medio campo y la poca solidez defensiva habían sido los principales problemas; por ello, las nuevas incorporaciones buscan responder a esas carencias.
La llegada de Michael Carcelén, mediocampista ofensivo con recorrido en la selección ecuatoriana, promete darle al equipo mayor proyección al ataque queretano. A su lado estará Edison Gruezo, otro volante de corte ofensivo, muy joven, apenas 18 años, pero con gran proyección.
Mateo Coronel, delantero argentino proveniente de Atlético Tucumán, será la apuesta para darle frescura y variantes al ataque. Coronel se caracteriza por su movilidad, capacidad de desmarque y olfato goleador, virtudes que Gallos necesita con urgencia para salir del letargo ofensivo.
El proyecto de Marc Spiegel apenas comienza, pero ya ha mostrado un paso firme en la búsqueda de consolidar un equipo competitivo. En el corto tiempo que lleva al frente de la institución, el nuevo dueño del club sumó un total de ocho refuerzos: Ali Ávila, Diego Reyes, Santiago Homenchenko, Carlo Adriano, Víctor ‘Chespi’ López, además de Mateo Coronel, Michael Carcelén y Edison Gruezo.
Este balance refleja un intento por reconstruir una plantilla que se había quedado corta en calidad y profundidad. Aunque no todos han tenido aún la oportunidad de mostrarse en el terreno de juego, la expectativa es que con el paso de las jornadas se integren plenamente al sistema del entrenador.
Con el plantel ya completo, la responsabilidad recae ahora en el técnico Benjamín Mora, quien deberá encontrar la fórmula para aprovechar las características de sus nuevos jugadores y, al mismo tiempo, revertir la situación adversa. La segunda parte del torneo será crucial: Querétaro no puede permitirse seguir perdiendo puntos si quiere aspirar a salvarse de la multa.
El reto no es menor, pero la ilusión en el vestidor se mantiene intacta. La competencia interna, ahora fortalecida, podría ser un factor determinante para elevar el nivel colectivo y devolverle confianza a un grupo que busca reivindicarse ante su afición.
A pesar de los malos resultados, la afición queretana ha seguido acompañando al equipo, exigiendo entrega y esperando un repunte. El Estadio Corregidora ha sido testigo de momentos difíciles en lo deportivo, pero también ha demostrado ser un motor anímico para los jugadores. Con el plantel reforzado, el objetivo es que esa comunión con la grada se traduzca en victorias y mejores actuaciones en casa