NUEVOS TIEMPOS

Amables lectores, es un gusto encontrarnos de nuevo para comentar de fútbol.

El tema es el mismo de los últimos 15 o 20 años en torno a nuestro equipo: un cambio más de dueños y una renovación integral desde las oficinas hasta la cancha.

Grupo Caliente se fue de Querétaro sin pena ni gloria, con un escaso acercamiento a la afición, con la prensa y en general con la ciudad que los recibió por meses. Así como llegaron se han marchado.

Toca el turno a un nuevo grupo inversionista que llega para llevar los destinos de los Gallos Blancos.

El presente pandémico le permitió a quienes manejan el fútbol mexicano, castrar al Ascenso en sus aspiraciones, dar por concluido el torneo, borrar del mapa al Morelia y darle nacimiento a una plaza tan beisbolera como Mazatlán.

Acá en la ciudad del Acueducto tuvimos horas muy bajas con el rumor de una mutación de nuestro gallo a potro de hierro.

Los rumores que comenzaron fuera de México por cierto, terminaron por dar paso a la nueva realidad de nuestro arraigado plantel.

Querétaro es una ciudad atractiva en todos sentidos para el negocio del fútbol, cuenta con un estadio avalado por FIFA en dos Copas del Mundo (1986 y 2011) un Centro de Alto Rendimiento y un espacio exprofeso para el trabajo de Fuerzas Básicas (La Cresta) los últimos dos acondicionados y construidos producto del trabajo de Grupo Imagen con el equipo.

Un estado con un crecimiento económico por arriba de la media nacional, con un aeropuerto internacional y una envidiable posición geográfica con paso al Bajío, Occidente y Norte del país.

Más de 20 centros de educación superior, industria aeronáutica de punta, con oferta turística de primer orden, servicios de salud públicos y privados incluyendo al Hospital Infantil de Oncología único en su ramo.

Las áreas de oportunidad son muchas para invertir en Querétaro agregando a todo lo descrito el gran empuje de su gente, con su aire incluyente con nacionalidades de todo el mundo en la integración de su moderna sociedad.

Punto aparte en el tema del fútbol es su pasional afición, esa que ha cobijado por casi setenta años a su equipo en todas las divisiones, contra todas las adversidades y conociendo a un importante número de directivas que poco o mucho han dado a los colores.

El reto para este nuevo grupo será llevar a cabo la operación cicatriz, esa delicada tarea de decirle una vez más al aficionado queretano que su equipo se quedará en casa y que el proyecto llega para quedarse ante los rumores de una estancia breve para emigrar a renacer al viejo Atlante en una ciudad donde ni el América y su prosapia llena el Estadio Azteca.

No hay documento ni garantía de que nuestro equipo no sea movido de esta que es su única casa, ni tampoco tengo palabras para decirle a la gente que acuda al estadio, ni para reclamarle si ya no lo hará.

El aficionado queretano ya vio que es posible soñar y tener un equipo ganador, que pelea arriba, que trae estrellas y que está a la altura de la gran ciudad a la que representa.

A la afición de Querétaro ya no se le venden espejos, ya maduró y exige.

El gran reto de quienes llegan es que su inversión dé frutos y para eso debe hacer alianza con quienes alimentan con su apoyo al equipo de casa.

Que sea para bien.

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