CUARENTENA

Amables lectores, les saludo desde casa en estos tiempos de encierro por el delicado, muy delicado tema de salud mundial.

El tiempo dedicado al trabajo y al complemento de las actividades sociales, deportivas, recreativas y religiosas están todas reunidas en un solo lugar: la casa.

A estas alturas muchos de nosotros ya arreglamos los cajones de la ropa, lavamos y enceramos los autos, cortamos el pasto del jardín, pintamos alguna pared, revisamos los álbumes de fotografías, vimos unas 12 películas y leímos unos dos o tres libros, esos que durante mucho tiempo sirvieron para decorar el librero y las redes sociales se han convertido en artículo de primera necesidad para continuar con esa liga social al exterior.

El tema familiar ya encontró sus momentos, desde la sobremesa en la cocina, los juegos de cartas, algunas peleas, algunos aislamientos en la habitación, la lucha por la posesión del jardín (aplican restricciones), la visita a la sala, la cochera, incluso a la azotea para descubrir que ahí estaban esas sillas plegables que estuvimos buscando para la comida de cumpleaños.

En el tema personal, ya repasé las listas de música en mi celular, incluso anduve creativo para generar una de música española, otra que pomposamente bauticé como: regional mexicana, otra de los éxitos ochenteros y la infaltable con música del mundo, esas canciones que escuchamos en los sistemas de audio de los aviones, recepciones de hotel, restaurantes y uno que otro consultorio.

Ya soy un experto en videoconferencias y también videojuegos con la tutoría a distancia de mis sobrinos de 10 y 7 años, verdaderos expertos del tema de las redes y las aplicaciones en la tableta, instrumento importantísimo para mitigar el paso de las horas.

He meditado sobre el presente y futuro inmediato, los errores, las cuentas por pagar, los proyectos, los partidos que faltan y principalmente en mi salud; a los 46 esa etiqueta de invencible ya no va mucho conmigo, o por lo menos ya no me la creo y en ese sentido me he cuidado como nunca.

Extraño al Fútbol, a las narraciones, al color de nuestro deporte y por supuesto también echo de menos la cotidianidad, esa de la que en varias ocasiones he manifestado con enfado.

Hoy, desde la casa comienzo a observar las cosas de forma diferente, aún con las previsiones y el temor de lo que sucede y procurando no caer en tanta información del tema salud, en los medios, las redes en el Whatsap.

Es tiempo de estar serenos de la mente, de luchar contra nuestros propios temores, de orar sea cual sea su creencia, de pensar que esto pasará pronto y hacer lo posible por generarlo desde casa.

Todos tenemos diferentes escenarios, algunos tienen un pequeño departamento y están 6 de la familia ahí, otros están enfermos, unos más tienen que salir a trabajar, unos más quedaron lejos de casa y de los suyos en este aislamiento y otros lo pasan en la alberca rodeada de un gran jardín y sin preocupaciones, aunque dudo mucho que alguien no las tenga.

Quédese en casa, junte energía porque estoy cierto que una vez pasada esta dura prueba, vendrán días para mucho trabajo, estudio, reuniones y encuentros.

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