La Crisis del Madrid

Amables lectores, dicen que la vida es una montaña rusa que tiene sus momentos altos, de riesgo, de alegría y de incertidumbre. Las personas y las instituciones experimentamos épocas de bonanza y también esas rachas donde todo sale mal. Ninguna de las dos son permanentes, quizá alguna se prolonga más que la otra y podemos caer en la idea de que así será nuestra vida de manera permanente, lo cual es un error.

En el futbol no hay nada más real que lo anterior, para muestra el momento actual del Real Madrid, que tras jugar y ganar tres finales de Champions de forma consecutiva, en una semana del fatídico mes de marzo ha quedado eliminado del torneo europeo, de la Final de la Copa del Rey y derrotado en casa dos veces por el Barcelona, que lo ha dejado lejos de pelear por la Liga.

Hoy, el equipo más ganador del mundo atraviesa por la crítica mundial y el desánimo de una parte de su afición que parece que ha olvidado lo conseguido recientemente, incluido el Mundial de Clubes. Los ciclos se terminan y en ocasiones se conjugan con malas decisiones, como es el caso.

El Madrid perdió a Cristiano Ronaldo, no reforzó la posición, llevó a un portero de gran nivel para desplazar a un titular indiscutible y ganador y además le “robó” el técnico a la selección española (Lopetegui) antes de iniciar la Copa del Mundo. Nada funcionó, ni la apuesta por Solari ni el embrión anímico de haberle ganado el Mundial de Clubes a un equipo árabe.

Madrid deberá reconstruirse, abrir la chequera, planear las inversiones con su nuevo entrenador y darle paso a la opinión de los expertos, en su mayoría exjugadores, quienes sienten los colores.

El rumor de la llegada de Neymar me parece un desatino, el brasileño vende camisetas pero no tiene el peso ni el porte para ponerse la camiseta blanca, mucho menos después de haber jugado con el Barcelona. El Real perdió la oportunidad de buscar refrendar su título en la final de este año en la casa de su rival de ciudad, el Atlético de Madrid.

Viene la subida en el carrito de la montaña rusa para el cuadro merengue, una subida que deberá ser rápida y sin contratiempos, en una enseñanza de que también a los poderosos les va en algún momento mal.

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