LA FIESTA INOLVIDABLE

Amables lectores, “La fiesta inolvidable” es una película filmada en 1968, dirigida y producida por Blake Edwards y protagonizada por Peter Sellers; se trata de una divertida comedia surgida a través de la invitación por error a una fiesta del protagonista de la historia. Es una película que en cualquier momento libre puede apreciar para pasar un buen rato.

Acá en México, la selección mexicana de futbol acaba de escribir otro capítulo tristemente memorable de su historia de desfiguros y desaciertos en fiestas inolvidables. Usted conoce el caso: un grupo de futbolistas realizan una fiesta privada en una noche libre previa a viajar a Europa primero y después a la Copa del Mundo, para su mala suerte una revista de espectáculos revela el encuentro en su portada y páginas interiores, donde se da cuenta de que hubo alcohol, música, desvelo y la presencia de 30 señoritas para convivir con los valientes jugadores, 10 de ellos para ser precisos.

La nota ya le dio la vuelta al mundo y se ha convertido en tema de polémicas más allá de las canchas, justo cuando deberíamos estar hablando de estrategias, alineaciones posibles y estudios de los rivales de grupo. Hay quienes justifican que estaban en su tiempo libre y que sus vidas privadas no son competencia de la opinión pública.

Yo creo que los jugadores de futbol, y particularmente los de la Selección Nacional, son seres públicos desde que representan a una nación en un tema deportivo, cobran un sueldo a partir de su presencia en espacios abiertos (estadios) y de las aportaciones de los patrocinadores que lucran precisamente con sus imágenes.

Más allá de la complicación que esto pueda traer en sus matrimonios, creo que a dos semanas del debut en la Copa del Mundo el compromiso debe ser total con su profesión y el objetivo que persiguen representando a millones de aficionados. Un deportista de alto nivel como los seleccionados no puede permitirse el desvelo ni los excesos en plena recta final de la preparación para el evento más trascendental de sus carreras.

No veo a ninguna selección del mundo distraída con estos. Por citarle un ejemplo, Joachim Low, técnico de la Alemania campeona del mundo y primer rival de México, les pidió a sus dirigidos concentración total y abstenerse de salidas, redes sociales y teléfonos celulares con marcados horarios para la relajación y las visitas familiares.

Hay tiempo para todo, hay momentos en donde cabe la celebración y situaciones para eliminar la tensión, pero también espacios de concentración total. Miles de jugadores amateur daríamos lo que fuera por vivir el sueño de jugar una Copa del Mundo, y los futbolistas –algunos– no han entendido el privilegio de su profesión y el arrastre de su ejemplo y exhiben su muy pobre educación y el escaso compromiso con su labor.

Este país ya tuvo mucha fiesta, ya ha celebrado en todo momento y en algunas ocasiones con consecuencias. No veo liderazgo en esta selección ni en la banca ni en la cancha ni en la oficina; no hubo sanción alguna, no pasó nada y todo quedará para otra anécdota ideal para la burla, los memes y el cotorreo tan de nosotros los mexicanos.

En lo deportivo los espera Alemania el 17 de junio, con eso le cuento todo.

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