CONSEJOS PARA LOS QUE AMAMOS EL PAN DE DULCE

Noviembre lo relacionamos con la celebración de día de muertos. De niña salíamos a pedir el famoso Hallowen, que en aquel entonces, en CDMX, nos daban moneditas y la emoción era que alcanzábamos a juntar bastantes. No entendía por qué conmemoraban a los muertos porque yo no tenía ninguno. Hoy disfruto ver los altares, que han aumentado mucho su popularidad, tamaño, colores, y hasta concursos de su magnificencia hay.

La Catrina se volvió moda, decoración de restaurantes, bares... la tradición ha tomado fuerza y hace  20 años inicié con el  recuerdo de los que se nos adelantaron: abuelos, tíos, papá y hasta hermano. Para mí, como buena mujer, y para la mayoría, uno de los placeres en estos días es EL PAN DE MUERTO, qué manjar. Pero así como las calaveritas de azúcar que casi nadie se come con la conciencia de que es pura azúcar, el pan de dulce, en general, en la sangre se convierte en  azúcar.

Media pieza de pan dulce, por ejemplo una oreja, equivale en calorías a un pan de caja o bolsa, la rebanada con la que hacemos un sandwich, pero además ahora tenemos mucho más conocimiento en cuanto a nutrición y sabemos que toda la harina de trigo refinada tiene un alto índice glucémico; es decir, sus carbohidratos se convierten rápido en azúcar y  entran fácil  a la sangre, lo que favorece picos de glucosa que a su vez favorecen hipoglucemias reactivas, diabetes, triglicéridos altos, obesidad… y caries.

El azúcar en general aumenta neurotransmisores como la serotonina, que disminuye la sensación de tristeza, cansancio, mal humor, cambios más comunes en mujeres por nuestra condición hormonal, motivo por el cual somos más amantes del pan dulce; en forma inconsciente el cuerpo sabe que va a sentir bienestar con la elevación de serotonina, lo que en casi todas las mujeres se convierte en un círculo vicioso de bienestar-culpa, porque sí somos conscientes de que un pan dulce aporta solo calorías vacías, es decir, solo azúcar, sin vitaminas, minerales, proteínas o fibra.

Hace unos días no podía dormir por las pesadillas que me causó cenar pan de muerto; comí más del de costumbre y caí en la cuenta que cuando te venden panecillos pequeños te hacen comer mucho más. Mi esposo, que compra un pan dulce para cada miembro de la familia el fin de semana, compró un pancito de muerto chico para cada quien, que es mucho más que un pan de dulce, y ante tal espectáculo ¿quién se pregunta si es su ración correspondiente? La mercadotecnia tiene perfectamente bien pensado cómo contribuir a esta sociedad obesigénica, que contribuye a la obesidad.

Es tan grande la epidemia de obesidad en el mundo y en nuestro país que se está satanizando el azúcar por parte de los medios que deseamos promover la salud. Sin embargo, en muchos productos ultra procesados se utiliza en mayores cantidades, como son las bebidas tipo jugo, salsas tipo cátsup, bebidas tipo leche, en donde se mejora el sabor, disminuye el precio en alimentos "tipo" algo, pero que no lo son.

El azúcar ha sido utilizada desde hace siglos sin causar lo que ahora son las primeras causas de muerte: obesidad y diabetes. No se trata de satanizar el azúcar, sino de consumirla muy de vez en cuando y como golosina, es decir,  en poca cantidad; evitemos refrescos y pan en general, sobre todo si es de dulce. Cuidado con las trampas de la mercadotecnia, por lo menos leamos el etiquetado nutrimental y pongamos atención al azúcar añadida, almidones, calorías.

Veo la foto de los muertos en los altares y no dejo de reflexionar: ¿cuándo estará ahí la mía?, ¿cómo me irán a recordar?, ¿bajaré a comer el pan de muerto o estaré más allá de esos mundanos placeres? Mis abuelos murieron de viejitos, mi hermano y mi padre, generación más reciente, por cáncer, enfermedad que arrasa en estos tiempos y, sí, por influencia de lo que nos llevamos a la boca.

Mi deseo es que los altares se llenen de muertitos que murieron de viejitos sanos, que solo se fue apagando su velita; vivir mientras no demos lata y nos valgamos por nosotros mismos, condición que requiere comer poco pan de dulce y muy de vez en cuando.

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13 de noviembre, plática: “Innovación en la alimentación infantil. Información al 4423396733. Consultas de nutrición, grupo mutua ayuda al 2230166.

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