Consejos de Mónica Olguín para los que prefieren falda

Me queda claro que la epidemia de obesidad en el mundo y en México es multifactorial, pero el deshonroso primer lugar que ocupamos en adultos y niños en obesidad es carta de presentación, habla de falta de educación, ignorancia, sobrevivencia, agotamiento, desorganización, exceso de materialismo; en fin, de enfermedad de un país. 

Un meme que recibí me indignó mucho: que los niños ya pueden usar falda, pero mejor que usen brasier porque están muy gordos. La obesidad no es culpa del actual gobierno, pero sí es culpa decir que van a atender prioridades y se atrevan a recortar presupuesto para salud, y se atrevan a distraer nuestra atención con que los niños usen falda.

Los hospitales mexicanos están llenos de diabéticos que requieren láser, amputaciones y diálisis, por lo que no podemos ahorrar recortando presupuestos para salud. Muchos de los enfermos, la mayoría,  son de escasos recursos, que si no reciben atención, sobre todo de educación para el cambio de hábitos, las futuras generaciones estarán cada vez más deterioradas y degeneradas.

Si estamos tan atrasados en materia de salud me parece ofensivo que nos ocupemos en aspectos controversiales y polémicos como el uso de falda para los niños, es independiente si es justo o no, cuando las verdaderas prioridades están desatendidas y hasta desplazadas, como la obesidad. Entonces el tema de la falda me suena ridículo. 

Es urgente y prioritario invertir tiempo y recursos en:

*Educación a padres, niños y maestros para concienciar sobre las graves consecuencias de enfermedades como obesidad, diabetes, síndrome x y padecimientos cardiopulmonares.

*Capacitación en las cooperativas escolares.

*Combate a la desorientación de la mercadotecnia y la publicidad.

*Legislación de atención para la salud, mercadotecnia, publicidad.

*Fomento y facilidades para cultura del deporte.

*Respeto y cumplimiento de horarios laborales.

*Posibilidad de recreación para todos los miembros de las familias, etc.

Trabajar contra la obesidad en México es labor de titanes y a contracorriente, pero no veo ni apoyo, ni prioridad ni programas para este tema que es de raíz porque, por más que deseemos mejorar, no sé podrá si las raíces están podridas. Me imagino a un niño con obesidad de tercer grado, con problemas de piel, muy orgulloso de poder usar falda y ejercer sus derechos. ¿Hacia dónde estamos dirigiendo políticas y prioridades? Porque tal vez no cueste mucho trabajo salir a decir que los niños pueden usar faldas, pero a muchos nos puede lastimar tanta supuesta igualdad o modernidad en tanto subdesarrollo.

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