CONSEJOS PARA DISTINGUIR DOLOR BUENO DEL MALO

¿Para que el ejercicio tenga buenos resultados debe doler? Depende. Causa, intensidad, tiempo. Puede dolernos hasta pararnos de la cama temprano para ir a entrenar o dejar de ver la serie que nos encanta para una clase de baile, yoga, pilates o karate, porque aquello que vale la pena cuesta, como dejar de comer un pastelillo porque el objetivo es perder peso, hasta el dolor que siente una madre al dar a luz un hijo.

Todos conocemos el dolor o incomodidad de iniciar un deporte estando todavía fríos, es normal; igual el de desear parar pero que ya falta poco para terminar. Son dolores conocidos, manejables, muchas veces inevitables. También el dolor de la bailarina que estira para poder abrir más, pero en forma natural regresa cuando siente que puede lastimarse.

Es necesario estar atento a signos o síntomas de daños, desgarres, lesiones, para no llegar a la muerte si no hacemos caso o atendemos al cuerpo para detener el dolor. Aquella idea de que si no duele no hay ganancia es anticuada, ya no se usa. Ejercitarnos tiene buenas consecuencias, pero mejorar objetivos, metas, lugares en un deporte determinado exige mayor disciplina, como entrenar constantemente, por más tiempo, y el esfuerzo extra puede implicar un poco de dolor, pero no intenso y debemos siempre distinguir la fina línea que separa el esfuerzo del daño.

El ego es algo que debemos observar. ¿Qué tanto quiero demostrar lo bueno o exitoso que soy a costa de dañar mi cuerpo? Ahora el término competencia está muy ligado a que nosotros mismos somos la referencia y todos sabemos que si no estamos bien con nosotros no podemos dar nada bueno a los demás.

En el programa de todos los lunes  en SM radio, por internet, “Nutrisalud y belleza con Mónica Olguín”, entrevisté al doctor Agustín Mendoza, médico del deporte, quien dijo  estar consternado por las 3 muertes de este fin de semana en maratones de Tailandia y Chile, porque en un gran porcentaje de este tipo de decesos podría evitarse si los deportistas estuvieran bien monitoreados por médicos y entrenadores para distinguir qué tipo de dolores deben hacernos detener, aunque se trate de una competencia profesional. Donde parezca que se fueron por ejemplo 6 meses de entrenamiento más vale recuperarlos después que ya no estar para contarlos.

Igual de responsables debemos ser con los planes de alimentación para bajar de peso, ponerse en forma o lograr ciertos objetivos; si nos sentimos mareados, débiles, deshidratados, cansados, debemos acudir al especialista y corregir el rumbo, recordemos que más vale paso que dure, que trote que canse.

Aprendamos a distinguir el dolor que implica el esfuerzo, tenacidad, superación, del que puede matarnos por lesiones, infartos, deshidrataciones, debilidad. Ser un buen deportista requiere tener cultura, educación, humildad, buen humor, para que nuestra práctica nos lleve a ser mejores individuos y durar con vida lo que Dios disponga, ojalá mucho, pero en buen estado.

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