CONSEJOS PARA LOS QUE SE SIENTEN EN CRISIS

Muchos estamos sufriendo las consecuencias de la situación económica del país, sobre todo los que no tenemos un sueldo seguro cada mes y, como quien dice, ganamos a destajo. Me imagino la desesperación de quienes mantienen su hogar y no realizan ventas, no obtienen comisiones, porque nosotros como nutriólogos también dependemos de si la gente se atreve, quiere o puede gastar; es decir, pueden prescindir de nosotros, evitar el gasto, aunque no debería ser así, porque problemas y más gordura o malnutrición van de la mano, y no necesariamente de la buena mano.

En la sesión del grupo de mutua ayuda de la semana pasada uno de los integrantes manifestó querer “morirse” por falta de trabajo, pasar con el coche por debajo de las vías del tren. Además de ser persona muy estimada para mí también es admirada por su constancia en el grupo y porque ha permanecido con 30 kilos menos desde que inició. La persona depresiva tiene sus ciclos, pareciera que no caerá nuevamente en el hoyo, pero las circunstancias pueden volver a desencadenar el sinsentido.

De la primera vez que manifestó ganas de morir en el grupo hace 20 años, no se lo había vuelto a escuchar, y la diferencia ahora es que acordó con los participantes que la peor manera de morir es el suicidio, sobre todo para los que se quedan aquí y tanto amamos. Confirmó rápidamente que había que salir pronto de la sensación con ayuda de sí mismo.

Y es que cuando no tenemos trabajo todo se ve más negro; obligaciones, compromisos, deudas, pero también la desocupación es la madre de todos los vicios: tabaco, alcohol, droga, comer en exceso, más flojera, bloqueo mental, etc. Aunque este tema no es necesariamente nutricional me atrevo a proponer algunas alternativas para disminuir las consecuencias fatales de la desocupación:

*Vive lo más sencillamente posible, atrévete a bajar de nivel socioeconómico por un tiempo. Por ejemplo salir menos; también no a las vacaciones.

*Canela tus tarjetas de crédito o utilízalas para emergencias como la enfermedad.

*No pidas préstamos con intereses; la crisis durará muchísimo más tiempo si no puedes pagar.

*Dedica un tiempo para ver qué otra cosa puedes hacer: vender, cocinar, limpiar, buscar clientes, promover, anunciar y salir de la zona que era de confort.

*Realiza más deporte y trata de vestir mejor y arreglarte más.

*Aprende algún diplomado o idioma, tema de tu interés.

*Pon en orden tu casa, oficina; pinta, lava, reacomoda.

*Conoce nuevas personas y platica con ellas en un parque, centro comercial, iglesia, etc.

*Realiza cosas diferentes como leer revistas, ir a orar, a meditar; intégrate a círculos de lectura, clases de tejido o cánica automotriz, computación, etc.

*Mantén ideas positivas en tu mente; es en medio de la crisis que muchas personas crean los mejores inventos o diversifican sus empleos y actividades o conviven más con la familia.

*Si te sientes muy mal para efectuar todo lo anterior, busca ayuda de grupos, del psiquiatra, psicólogo, religión, etc.

Depende de nosotros en qué condiciones estemos al terminar o mejorar la crisis: gordos, enfermos, endeudados, sin autoestima… o más guapos, más preparados, fortalecidos, creativos.

Ahora estoy dando promociones, cobro menos, doy dos por uno, porque es tiempo de trabajar más y también de apoyar y aportar algo bueno, hasta estos momentos difíciles dependen de cómo decidamos vivirlos. Te invito a mi grupo de mutua ayuda gratuito, a promociones en consultas, mediciones, personales y de grupos. Si contagiamos positividad, fe, confianza, y solidaridad, la crisis nos hará los mandados.

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