Transgénicos, orgánicos, natural

Cuantos términos y novedades de alimentos que nos venden con la idea de ángeles o demonios, pero que tenemos que conocer e informarnos para forjar un criterio útil, no del todo o nada, sino en conveniente e inconveniente, pero cuándo y dónde, ¿para quién?

Los alimentos transgénicos son aquellos que han sido modificados con los genes de algún otro alimento, con el fin de hacerlos más productivos o resistentes a plagas, temperatura etc. Los organismos de salud de algunos países como la FDA declaran que no son dañinos, pero opiniones encontradas señalan que no ha habido el tiempo suficiente para saber si hacen daño o no. Lo cierto es que en México consumimos algunos alimentos transgénicos como el maíz, arroz, algodón canola, sin saberlo o sin conciencia, puesto que en nuestro país no se requiere señalar  o etiquetar especificando que son alimentos transgénicos.

Habrá quienes les echen la culpa del aumento del cáncer en el mundo, pero hay muchas variables en juego además de los transgénicos, como la dieta desequilibrada, la obesidad, la diabetes, los conservadores, etc. Todavía no se pueden conocer los efectos de estos alimentos aunque las instituciones digan que no son dañinos.  

Lo que es una realidad es que tales alimentos no benefician a los campesinos, porque grandes monopolios estadounidenses como Monsanto acaparan producción y mercados. Algunos consumidores han optado por comprar alimentos orgánicos libres en fertilizantes, hormonas, conservadores, colorantes y también de transgénicos.

Los alimentos orgánicos pueden reducir los índices de tóxicos pero no totalmente, porque todo el ambiente tiene algo de contaminación; además, no están disponibles para todos porque son hasta tres veces más caros que los comunes. Sí es mejor consumir alimentos naturales, crudos, pero sobre todo variar la alimentación, incluir todos los grupos de alimentos, y dentro de cada grupo tratar de que sean diferentes; incluso sirve comprarlos en diferentes lugares, principalmente en los pequeños mercados. En el caso de los lácteos son preferibles los pasteurizados y de marca, las carnes en lugares limpios y consumirlas siempre bien cocidas para evitar enfermedades.

Seamos conscientes de que con mejorar los hábitos con el  aumento  de frutas y verduras, menos golosinas y frituras, bebidas alcohólicas y alcohol y más deporte, tenemos bastante trabajo, que sí está en nuestras manos, deseando que nuestros gobiernos tomen las mejores decisiones en la adquisición de materias primas, su regulación y procesamiento. Vivamos tranquilos, porque en la alimentación no hay ángeles y demonios puros. Quien tiene el tiempo y el dinero de elegir alimentos funcionales, orgánicos, variados, naturales, está haciendo una buena inversión en su salud; si no, con variar la dieta es suficiente,  además de aprender a equilibrar el alimento y la vida misma.

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