SÚBDITOS VOLUNTARIOS

En una democracia, aunque sea más simbólica que real, hay que esperar el término del procedimiento respectivo para declarar un ganador. Más en el caso de nuestro vecino del norte, cuyo sistema electoral teme a la voluntad popular y establece que se vote por 538 delegados -compromisarios le llama la santa wikipedia-, quienes con su sabiduría, elegirán al Presidente de ese paìs, ya sin el estorbo del despreciado, manipulable e ignorante voto popular directo.

«El Colegio Electoral es el cuerpo de compromisarios electos encargado de elegir al presidente y al vicepresidente de los Estados Unidos. Desde 1964 el Colegio Electoral tiene 538 electores. Los compromisarios de cada estado emiten su voto el primer lunes siguiente al segundo miércoles de diciembre, y las dos cámaras del Congreso cuentan y verifican oficialmente los resultados definitivos la primera semana de enero. El Colegio Electoral es un ejemplo de elección indirecta. En lugar de votar directamente al presidente y vicepresidente, los ciudadanos de Estados Unidos emiten sus votos para los electores. Los electores son técnicamente libres de votar a favor de cualquier persona elegible para ser presidente, pero en la práctica se comprometen a votar por candidatos específicos. Los votantes emiten sus votos a favor de los candidatos presidenciales y vicepresidenciales al votar por los electores correspondiente a prometer su voto.» https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_Electoral_de_los_Estados_Unidos

Entonces ¿cuál es la prisa para que los mandatarios extranjeros, como medievales señores feudales, le rindan pleitesía al supuesto nuevo dueño del castillo? Ese “reconocimiento” gratuito y no falto de prudencia y dignidad es visto como conveniente para que el señor Joe Biden nos trate bien, nos favorezca con su benévola mirada ignorando que su actuar estará determinado por otro tipo de intereses e influencias, algunas inconfesables públicamente.

Ese “colegio electoral” de 538 delegados -compromisarios- tiene como mayoría matemática los 270 que como mínimo se busca alcanzar voto popular mediante, pero ni siquiera esa conversión es exacta porque ha habido candidatos que logran mayor cantidad de votos y se quedan con la menor cantidad de delegados que su contendiente. Ese es uno de los milagros de esa democracia que pretende imponerse violentamente en todo el mundo. Otro es que esos delegados, supuestamente comprometidos con cierto partido o candidato, pueden cambiar su voto sin explicación alguna, lo que mete un factor extra de incertidumbre a un resultado que se oficializa hasta mes y medio después de la elección en urnas, porque también hay que recordar que, en muchos estados, se puede votar de forma anticipada por correo, aunque esos votos se contabilicen después de los emitidos personalmente en la fecha establecida para la elección.

Lo que resulta increíble es que medios de comunicación importantes hayan, por sus pistolas, censurado los discursos del presidente en funciones -en plan de candidato- o de su gabinete argumentando faltas a la verdad. Porque aún siendo cierta la falta de apego a datos duros, una cosa es censurar y otra evidenciar las mentiras, esa labor contribuye a formar ciudadanos críticos; la censura dictada por los dueños de cadenas privadas se queda en eso, en creerse, a priori, dueños de una verdad que mínimo admite varias interpretaciones. ¿Cómo van a aprender los ciudadanos a discernir si antes de que conozcan las diferentes verdades o interpretaciones alguien, que controla la información, ya determinó qué versión es la correcta o verdadera? ¿A poco eso es propio de una democracia?

Ponerse de rodillas antes de tiempo puede ser más riesgoso que aguantar una felicitación sin que el proceso termine ignorando las instancias que se dieron ellos mismos para proclamar un ganador y otros perdedores, ese procedimiento es el que otorga legalidad y legitimidad a los que serán próximos presidente y vicepresidente de ese imperio ya en declive. Está bien que el señor Trump nos caiga mal, que se le haya sorprendido en mentiras y manipulaciones, pero creer que las cosas serán radicalmente diferentes con un exvicepresidente de un partido que perdió ridículamente la elección ante un personaje como el que ejerce todavía la presidencia es pasarse de tonto. Por lo menos el señor Trump no se inventó una guerra -con miles de muertes inútiles- para incrementar su popularidad y asegurar la reelección como hicieron muchos de sus predecesores, el señor tiene la lengua muy larga pero sus acciones fueron muy cortas ¿a quién me recuerda?

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