SIN IMAGINACIÓN

El modelo de democracia, el ejemplo universal a seguir está también en crisis. En esa contradicción semántica y existencial porque se supone que una crisis es algo excepcional en el tiempo, algo breve que se puede superar para recuperar la normalidad. Pero lo normal se ha convertido en crisis permanente. Allí están nuestros vecinos del norte como muestra.

El fraude electoral es consustancial a la democracia liberal, recuérdese el caso de los Bush y la manipulación descarada de los votos en estados como Florida con la ayuda de los grupos de ultraderecha locales, ahora reciclan los reclamos para forzar una negociación que les permita ganar tiempo y poder.

Pero cambiando de canal, sería un desperdicio que lo poco o mucho que hemos aprendido en la pandemia esté ausente de las contiendas electorales. Si el confinamiento no nos ha dejado en claro que el modelo económico y de desarrollo actual no ha servido y nos acerca cada vez más a la catástrofe, merecemos extinguirnos como especie.

Quedarnos con la idea de una “nueva normalidad” que solo sea lo anterior, pero con cubrebocas, embarrada con gel antibacterial (que no antiviral) y con amenazas o franca represión contra los ciudadanos, no es alternativa.

En los procesos electorales que hemos visto en este periodo, de crisis dentro de la crisis, parece no haber imaginación para prevenir lo que seguramente se viene si no corregimos: más pandemias, más desastres ambientales, más desigualdad y pobreza, más patriarcado y violencia.

«Queda en evidencia que no hay alternativas porque el sistema político democrático ha sido forzado a dejar de discutir alternativas. Al haber sido expulsadas del sistema político, las alternativas entrarán cada vez más con mayor frecuencia en la vida de los ciudadanos y lo harán por la puerta de atrás de las crisis pandémicas, los desastres ambientales y los colapsos financieros.» De Sousa Santos, Boaventura. La cruel pedagogía del virus / prólogo de Maria Paula Meneses. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO, 2020. Libro digital, PDF - (Masa Crítica / Batthyany, Karina)

Hay que imaginar un mundo posible, donde estemos incluidos todos los que habitamos este (desde las formas de vida microscópicas hasta los humanos que nos creemos, falsamente, los amos de la creación), por que no hay de otra si queremos sobrevivir. Si la política ha dejado de ser ese espacio de mediación entre la fragilidad humana y su relación con los otros, falta que los estudiosos, los que dedican parte de su vida a creer y crear una vida mejor entren al quite.

«Por muchas razones, he argumentado que ha concluido el momento de los intelectuales de vanguardia. Los intelectuales deben aceptarse como intelectuales de retaguardia, deben estar atentos a las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos comunes y teorizar a partir de ellas. De lo contrario, los ciudadanos estarán indefensos

ante los únicos que saben hablar su idioma y entienden sus preocupaciones. En muchos países, estos son pastores evangélicos conservadores o imanes islámicos radicales, apologistas de la dominación capitalista, colonialista y patriarcal.»

Como toda crisis en una sociedad profundamente desigual, esta se profundiza en ciertos grupos sociales, que hasta son mayoritarios.

«La cuarentena será particularmente difícil para las mujeres y, en algunos casos, puede ser peligrosa. Las mujeres son consideradas “las cuidadoras del mundo”, prevalecen en la prestación de cuidados dentro y fuera de las familias. Prevalecen en profesiones como enfermería o asistencia social, que estarán en la primera línea de atención a los enfermos y ancianos dentro y fuera de las instituciones. No pueden defenderse con una cuarentena para garantizar la cuarentena de los demás. También son quienes tienen a su cargo el cuidado de las familias de manera exclusiva o mayoritaria. […] se sabe que la violencia contra las mujeres tiende a aumentar en tiempos de guerra y crisis, y ahora ha aumentado. Una buena parte de esta violencia ocurre en el espacio doméstico. El confinamiento de familias en espacios reducidos, sin salida, puede generar más oportunidades para el ejercicio de la violencia contra las mujeres.»

Seguir ciegamente un modelo económico sin cuestionarlo y sin proponer alternativas lleva a situaciones límite que se van empalmando, por ejemplo, ser mujer, trabajadora informal, cabeza de familia, con acceso limitado a la educación y con alguna discapacidad. Lo mismo en el caso de la contraparte masculina.

«Los trabajadores precarizados, informales, llamados autónomos. Después de cuarenta años de ataque a los derechos de los trabajadores en todo el mundo por parte de políticas neoliberales, este grupo de trabajadores prevalece a nivel mundial, aunque las diferencias de un país a otro son muy significativas. ¿Qué implicará la cuarentena

para estos trabajadores, que tienden a ser los primeros en ser despedidos cada vez que hay una crisis económica? El sector de servicios, donde abundan, será una de las áreas más afectadas por la cuarentena.»

Ya lo vimos, ya nos sucedió y no hay capacidad para diseñar políticas sociales que eviten lo que estamos padeciendo. La incapacidad se disfraza de represión a los ciudadanos, de sanciones, de amenazas, no de soluciones.

«Las recomendaciones de la OMS parecen haber sido diseñadas con una clase media en mente, que es una pequeña fracción de la población mundial. ¿Qué significa la cuarentena para los trabajadores que ganan cada día lo que necesitan para vivir ese día? ¿Se arriesgarán a desobedecer a la cuarentena para alimentar a su familia? ¿Cómo resolverán el conflicto entre el deber de alimentar a su familia y el de proteger sus vidas y las de sus familiares? Morir a causa del virus o morir de hambre, esa es la opción.»

Ya metidos en la bronca tenemos que reconocer que en los últimos años: «Se impuso la versión más antisocial del capitalismo: el neoliberalismo cada vez más dominado por el capital financiero global. Esta versión del capitalismo sometió a todas las áreas sociales (especialmente a la salud, educación y seguridad social), al modelo de negocio de capital, es decir, las áreas de inversión privada que deben gestionarse para generar el máximo beneficio para los inversores. Este modelo deja de lado cualquier lógica de servicio público e ignora así los principios de ciudadanía y derechos humanos.»

Tenemos que pensar y actuar para construir el futuro, uno diferente al que nos condenan los que creen que nada los afecta y pueden seguir haciendo los mismo sin consecuencias.

«…si la vida humana continúa cuestionando y destruyendo todas las demás vidas que conforman el planeta Tierra, es de esperar que estas otras vidas se defiendan de la agresión causada por la vida humana y lo hagan de maneras cada vez más letales. En ese caso, el futuro de esta cuarentena será un breve intervalo previo a las cuarentenas futuras. Superaremos la cuarentena del capitalismo cuando seamos capaces de imaginar el planeta como nuestro hogar común y a la naturaleza como nuestra madre original a quien le debemos amor y respeto. No nos pertenece. Le pertenecemos a ella. Cuando superemos esa cuarentena, seremos más libres ante las cuarentenas provocadas por las pandemias.» Todas las citas son de Boaventura De Sousa Santos.

Visto 273 veces