DESAPARECIDOS, FEMINICIDIOS Y VIOLENCIA

La violencia salta por donde menos se espera. En un país como el nuestro, cualquier tema se enreda inexplicablemente porque no tenemos una explicación que abarque la mayoría de los casos conocidos, porque, para colmo, muchos quedan sin rebasar siquiera, el ámbito familiar o vecinal.

Esto sucede con los feminicidios, con las desapariciones principalmente de niñas y mujeres, las otras, las de niños y jóvenes masculinos parecen cocinarse aparte.

Datos, estudios, análisis, interpretaciones, teorías hay en abundancia, darse una zambullida a la red global muestra el esfuerzo que desde diferentes enfoques se han hecho con dos propósitos específicos, uno, visibilizar a las víctimas con la esperanza de encontrarlas o evitar que a alguien más le pase lo que sabemos que pasó. Y dos, encontrar las razones para implementar medidas preventivas en lo inmediato porque ya nos sentimos rebasados.

«No obstante, recientemente las víctimas de desaparición han recibido poco o nulo reconocimiento por parte de los gobiernos de turno y la población en general. Por ejemplo, durante la presidencia de Calderón se sostuvo que el narcotráfico era el responsable de las desapariciones, o bien que las personas desaparecidas formaban parte de los “daños colaterales” del combate que se había emprendido contra el crimen organizado. Se consolidó así un discurso que justificó el uso de la fuerza pública. De ahí que, ante la existencia de una memoria oficial o dominante, surgieran otras expresiones que cuestionan y rearticulan los hechos del pasado para incidir en los procesos de construcción de una memoria colectiva, la cual puede definirse como el resultado de un complicado y difícil trabajo de recuperación y reelaboración del pasado que se ha elaborado sobre la base de una pluralidad de relatos, similares y también contradictorios. Es entonces que cabe preguntarse: ¿Cómo se ha construido la memoria colectiva en torno a las víctimas de desaparición y desaparición forzada en el pasado reciente y de extrema violencia en México? ¿Quiénes han participado en las disputas por la memoria e historia de las personas desaparecidas? ¿Cómo han sido evocados y representados los desaparecidos en la esfera pública? ¿Cómo se han definido las políticas de memoria, verdad y justicia? Ya que la desaparición de personas viola una amplia gama de derechos e impone un sufrimiento permanente que afecta no solamente a la víctima, sino a su familia, sus amigos y a la sociedad entera, la cual se convierte en presa del miedo y la desconfianza. Asimismo, la desaparición encubre la identidad de su autor, puesto que, si no hay preso ni cadáver ni víctima entonces, no existe un presunto culpable del delito.» Por una memoria indómita: El movimiento de familiares de personas desaparecidas desde la década de los setenta en México. Jaqueline Garza Placencia. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México. Entre espacios: la historia latinoamericana en el contexto global. Actas del XVII Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA). Freie Universität Berlín, 9-13 de septiembre de 2014. http://edocs.fu-berlin.de/docs/receive/FUDOCS_document_000000024129

No es un pasado remoto, sigue siendo dolorosamente presente, los feminicidios en Ciudad Juárez, conocidos internacionalmente como los del “campo algodonero” por el lugar donde se encontraron numerosos restos de las víctimas, muestra otra forma de lucha.

«Aunque el campo algodonero se encuentra junto a una carretera muy transitada en uno de los barrios de clase media, prácticamente nadie visita el monumento excepto las familias, investigadores y periodistas. Caminando más allá del monumento durante casi dos semanas, nunca me encontré con nadie visitando el sitio. Desde la distancia, el monumento se asemeja a una pequeña isla rosa de accesorios de madera en un mar de terrenos desérticos escarpados. Como muchos sitios de recuperación donde se han encontrado los restos de mujeres asesinadas, el campo de algodón está aislado de la actividad peatonal cotidiana del centro de la ciudad. El paisaje es un recordatorio físico de cómo los perpetradores querían silenciar el eco de cualquier grito durante los asaltos. Mediante la colocación de monumentos en sitios de trauma donde las víctimas fueron asesinadas, las madres han esculpido un espacio para la representación de las mujeres asesinadas. De esta manera, las madres se han resistido a los feminicidios. Las madres transforman lugares traumáticos en sitios activos de resistencia organizada.»

REDRESSING INJUSTICE: LAS MADRES DE LAS DESAPARECIDAS’ FIGHT AGAINST FEMINICIDE IN CIUDAD JUÁREZ, MEXICO Stevie Ruiz. California State University, Northridge (CSUN) Department of Chicana and Chicano Studies. https://www.academia.edu/41395394/REDRESSING_INJUSTICE_LAS_MADRES_DE_LAS_DESAPARECIDAS_FIGHT_AGAINST_FEMINICIDE_IN_CIUDAD_JU%C3%81REZ_MEXICO

A esta violencia institucional se suma una violencia más cercana, la familiar, la de pareja, la de esas personas allegadas a las víctimas que, supuestamente, contribuirían en la construcción de espacios emotivos y sentimentales pacíficos, más seguros que los demás. Pero ante la indiferencia, la impunidad, la burla y revictimización por parte de las autoridades de los estados, las familias, las madres, han decidido visibilizar su lucha, su exigencia para que las autoridades y la ciudadanía en general, cambien su percepción y su comportamiento.

La toma indefinida de la CNDH y el resto de las medidas que los colectivos de familiares de víctimas, de grupos organizados en contra de los feminicidios y por un cambio cultural hacia la equidad de género, contra la corrupción e impunidad, es un intento más de los muchos que han hecho sin encontrar el eco y la respuesta social que ayude a avanzar en esos problemas ya crónicos.

De poco sirve saber que México no es un caso excepcional, aquí vivimos y por eso nos duele y motiva para plantear apoyos y soluciones:

«Los casos de los feminicidios en Ciudad Juárez son sin duda los mejor documentados en el mundo. México está lejos de ser el peor país en el tema del feminicidio. Países como El Salvador, Jamaica, Guatemala y Sudáfrica tienen mayores registros trágicos a este respecto. Y otros países están aún lejos de reconocer que el feminicidio ocurre dentro de sus fronteras. Es el caso de Canadá, especialmente en lo relativo al asesinato y desaparición de mujeres aborígenes…» Cahier DIALOG 2014-02. Research Paper Title: From Ciudad Juárez to the Highway of Tears: These Aboriginal Women Murdered With Complete Impunity. Author: Marie France Labrecque. Publisher: Aboriginal Peoples Research and Knowledge Network (DIALOG) and Institut national de la recherche scientifique (INRS). Place of publication: Montréal Date: 2014.

En fin, falta saber si la estrategia seguida por los colectivos de familiares de víctimas, a quienes se han sumado algunos presuntamente feministas, da resultados no solo en el accionar de las autoridades, que han sido omisas y sumisas ente el poder político y económico, sino en producir la empatía social necesaria en el grueso de una ciudadanía que parece indiferente y hasta escandalizada porque no entiende la actitud iconoclasta (“rompedor de imágenes” según la acepción etimológica del DRAE) de víctimas y familiares que se resisten a seguir siendo ignorados e invisibilizados.

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