EDUCAR PARA CONVIVIR

Luego se quejan de que no se les entiende, o de que se les interpreta mal, o de que no dijeron lo que quisieron decir. Ser padre, madre o tutor de un menor de edad no es tarea fácil, menos cuando la brecha entre una generación y otra se ensancha hasta parecer insalvable y entonces hay la necesidad de capacitar a algunos adultos para que se hagan cargo de los saberes y aprendizajes que rebasan a las familias o cualquier otro núcleo social por básico que parezca. Y esos son los profesores.

No es que no se quiera, es que muchas veces no se puede. En términos académicos y de saberes, que para profundizar en ellos se requiere de alguna especialización, no recurrir a los que más saben es un error que eterniza la ignorancia y legitima las desigualdades sociales.

Por eso, iniciativas como la presentada por la diputada local Elsa Adané Méndez Álvarez no puede dejarse pasar sin comentarla. Vayamos a la información oficial presentada por su oficina el 28 de enero de este año, disponible en

http://legislaturaqueretaro.gob.mx/presenta-diputada-elsa-mendez-iniciativa-denominada-ley-pin-parental-que-reforma-y-adiciona-el-articulo-58-de-la-ley-de-educacion-del-estado-de-queretaro/

Según su entender y la de supuestas organizaciones de padres de familia, existe «la urgente necesidad de participar de manera directa y activa en la educación que reciben de manera extracurricular nuestros hijos al interior de instituciones educativas públicas y privadas. [...] he decidido presentar la iniciativa que denominaremos Ley PIN Parental que reforma y adiciona el artículo 58 de la Ley de Educación del Estado de Querétaro. [...] Este proyecto de ley genera las libertades para que los tutores decidan sobre programas, cursos o pláticas que reciban nuestros hijos en lo referente a educación básica (preescolar, primaria y secundaria), a través de una autorización por escrito a la institución educativa a la que pertenezcan. [...] Queremos una educación libre de ideologías, queremos una educación que se fundamente en conocimiento científico, y que sean los padres de familia quienes atiendan las responsabilidades y obligaciones que la ley les confiere. [...] La educación es responsabilidad de los padres y como Presidenta de la Comisión que presidió (sic) lucharé incansablemente para que se cumpla que esta obligación y responsabilidad y reiteró (sic): “No te metas con mis hijos”.»

Es cierto, es responsabilidad de los padres que los hijos reciban educación, pero esta no puede quedar atada a lo que ellos, los padres, saben u opinan, porque ese saber o ese ignorar quedaría como tope para los vástagos que no podrían rebasarlo por el temor o fanatismo de quienes, protegiéndolos, los limitan o echan a perder.

Se argumenta querer una educación libre de ideologías, pero no se dice cuál es su definición o qué se entiende por eso; hasta el diccionario de la Real Academia Española dice que es el «1. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. 2. Doctrina que, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, tuvo por objeto el estudio de las ideas.» Al parecer no habría nada qué objetar, o ¿de qué están hablando?

Se habla de una educación que se fundamente en el conocimiento científico, pero no hay mayor precisión, y la imprecisión es mayor si tomamos en cuenta que la forma de hacer ciencia cambia constantemente y que para progresar en ese campo hay que admitir que las certezas de hoy serán desmentidas mañana, de otra forma no hay avance. Además, falta admitir que hay cuestiones que han escapado a la explicación científica, como los valores, los sentimientos, las emociones...

Podemos recurrir a quienes saben sobre el tema educativo porque lo han practicado, lo han pensado, reflexionado, y opinan públicamente sobre ello. Por ejemplo, el filósofo y catedrático Fernando Savater: «Creo que uno de los más importantes objetivos de la educación es que los niños conozcan las alternativas que existen a los prejuicios de sus padres. Sobre todo, en el campo de los valores cívicos: educamos para vivir en sociedad, no solo en familia. En democracia, las leyes liberan y las tradiciones y costumbres esclavizan. [...] ¿quién enseña a los maestros lo que debe ser enseñado? Desde luego, los padres no.»

https://elpais.com/elpais/2018/07/12/opinion/1531384752_695627.html

«Que los padres puedan elegir un adoctrinamiento religioso para sus hijos en escuelas privadas me parece bien, siempre que se presente como religioso y no como verdades científicas de nuevo cuño. Y desde luego mientras no se imponga dicha catequística en la escuela pública, donde no pinta nada. Pero no cualquier enseñanza religiosa es lícita, aunque se empeñen los padres: las creencias que postulan la guerra santa, la persecución contra los homosexuales, la censura contra obras consideradas blasfemas o que en general recomiendan tratar como delitos lo que ellos consideran pecado, no deben ser financiadas con dinero público. [...] Los padres pueden y deben asegurar los valores familiares, afectivos y piadosos que crean convenientes. Pero se educa no solo para vivir en familia, sino también en sociedad, que es plural y ofrece alternativas distintas a las de casa. Los neófitos tienen derecho a conocerlas, aunque sus papás se encabriten.» https://elpais.com/elpais/2019/11/28/opinion/1574944546_349119.html?prod=REGCRART&o=cerrado&event_log=oklogin

En fin, como las cosas no pueden ir contra los programas de estudio es hora de atacar por el lado de lo “extracurricular”, es decir, los servicios, información y diagnósticos que se ofrecen a través de otras instancias del Estado. Pero, ¿por qué estar en contra o poner la duda sobre una plática, conferencia o curso para prevenir las adicciones; o a favor de una cultura por la paz y la no violencia; o contra la discriminación y a favor de la tolerancia y el respeto; o contra la violencia intrafamiliar o en el noviazgo, o contra el acoso escolar, o a favor de la integración de las personas con alguna discapacidad temporal o permanente, o para fomentar la autoestima? Sembrar la sospecha es cosechar los prejuicios, la intolerancia, la ignorancia, la violencia, la corrupción. Se educa para vivir en sociedad.

Además, no se especifica, en la información dada a conocer, cuál de los veinte párrafos del artículo 58 de la Ley de Educación del Estado quieren reformar o qué pretenden agregar. ¿Será que les molesta el décimo?, que dice que entre los derechos y obligaciones de quienes ejercen patria potestad o tutela está: «X. Participar en los programas, cursos y talleres que determine la Secretaría de Educación, los cuales serán tendientes a fomentar la vinculación con los educandos en temas de sexualidad, nutrición, valores, seguridad y demás que se requieran, acorde a la realidad social que se va presentando»

http://legislaturaqueretaro.gob.mx/app/uploads/est-leg/leyes/017_59.pdf

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