PREOCUPACIONES TERRENALES

Hay jaloneos públicos y otros en lo oscurito. Podemos criticar a organizaciones gremiales del sector de la educación por querer influir y defender sus conquistas sindicales, que hasta muertos han costado, sin olvidar el clima represivo previo a esa forma de violencia, pero de que lo hacen públicamente no hay la menor duda. No solo arman manifestaciones y bloqueos donde y cuando más duele, también participan y organizan conferencias, foros, congresos, emiten boletines de prensa, comunicados a medios, especialistas y público en general, y todo tipo de eventos abiertos a quien quiera ir y opinar para compartir su visión de un sistema educativo que olvidó, durante muchos años, su objetivo principal: formar ciudadanos reflexivos, críticos, propositivos y solidarios. Libres de prejuicios y con formación científica para conocer, examinar, cuestionar y transformar su realidad.

Otros prefieren evitar los reflectores, el escrutinio público, porque sienten que su posición les hace representar a muchos que, sin lugar a duda, opinan como ellos. Se apoyan en dogmas que se presumen eternos y universales hasta que el conocimiento humano —eso que llamamos ciencia— los desmiente, y entonces dan un paso atrás, casi nunca hacia adelante.

Aún así los jaloneos adquieren visibilidad cuando parecen cerrarse o espaciarse los encuentros privados, cuando la influencia se disuelve con otras y se es menos determinante que antes, cuando el trato era más privilegiado.

El lenguaje sirve para muchas cosas, entre ellas opacar lo que en realidad se quiere decir, dejar que los verdaderos receptores de un mensaje interpreten lo que se quiso decir sin tener que decirlo.

«...llamamos a nuestros legisladores a que, en este próximo periodo ordinario de sesiones, se promueva un verdadero diálogo con los principales actores clave de la educación, más allá de foros y mecanismos de recolección de opiniones, con el fin de que las próximas leyes secundarias, respondan con realismo y altura a los desafíos de la emergencia educativa que hoy vivimos, así como a las exigencias ya plasmadas en la última reforma Constitucional al artículo 3º.» Todas las citas son de: “Llamado a nuestros legisladores federales y a nuestras autoridades educativas”. Conferencia del Episcopado Mexicano. 3 de septiembre del 2019.

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Para empezar, se planta la duda, al parecer se juzga que los foros y demás “mecanismos de recolección de opiniones” no son un “verdadero diálogo”, no por lo que allí se exprese, sino porque no están los “principales actores clave de la educación”. Es obvio que hay un desprecio por esos “mecanismos” que se extiende a quienes participan en ellos, que generalmente son docentes y padres de familia, en menor proporción, pero no menos importante, los estudiantes. Además, se autoincluye como uno de esos “principales actores clave”.

Ese lenguaje críptico —según el DRAE: Oscuro, enigmático— deja ver el concepto de educación que se maneja en esos niveles de influencia:

«La educación es el mayor y mejor servicio que pueda hacerse a un ser humano, a la sociedad, a un país, a la comunidad global. Este servicio de conducción, acompañamiento y entrega, para que otro crezca y alcance una mayor estatura como persona, requiere muchas circunstancias, medios y una clara visión del sentido de nuestra acción.»

Comenzamos por lo que dice, la educación no es un derecho, es un “servicio”, que además se da en un sentido estrictamente vertical y es para que “otro crezca”, no es para que crezcamos juntos. El corte individualista está marcado por la ausencia intencional del ‘nosotros’: “que pueda hacerse a un ser humano”.

Hay partes del texto con las que difícilmente se puede estar en desacuerdo porque parecen ideas que se agotan en el mismo párrafo, pero cuando se contextualizan cambia mucho su significado y revela la intención. Por ejemplo:

«La verdadera educación es un acto que reclama plena libertad y responsabilidad.»

¿Alguien en desacuerdo? Pues no. Pero... «En particular, nos preocupa la libertad de cuatro grupos o sectores de la educación». Con la pena, en ninguna parte encontré que ese valor pueda ser ejercido por “grupos o sectores”, se supone que, ahora sí, es una facultad individual. Pero mejor veamos dónde está la preocupación, citando solo los encabezados de cada uno de esos “grupos o sectores”.

«1.- La autonomía y plena libertad del organismo que sustituirá al Instituto Nacional de Evaluación Educativa. 2.- La libertad y equidad de todo el sector magisterial. 3.- El ejercicio de la libertad de educación de los padres de familia, primeros responsables de la educación de cada niño, adolescente y joven, así como la libertad de asociarse entre particulares para ofrecer una educación particular. 4.- Finalmente la libertad de gestión de las autoridades de las entidades federativas, misma que se debe garantizar a través del claro y honesto ejercicio del control presupuestal, así como la clara distribución de competencias.»

La argumentación es un galimatías (otra vez el DRAE: Del fr. galimatias 'discurso o escrito embrollado', coloq: Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas. 2. m. coloq. Confusión, desorden, lío) el mismo argumento sirve para advertir una pérdida en la rectoría del Estado que para exigir que no se ejerza o se limite a conveniencia.

Mejor dejemos que cada quien se informe y ejerza su libertad de opinar y proponer, pero en público, a la luz de todos y no pidiendo tratos privilegiados como condición para ejercer una influencia terrenal con argumentos caídos de quien sabe dónde.

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