MAQUIAVELO RECARGADO

Lo dice de viva voz e imagen ese que llamaban «el innombrable» porque, aunque todos sabían quién era, decir su nombre se consideraba peligroso por el poder acumulado que tenía y que, dicen, sigue teniendo. Es la serie titulada ‘1994’, disponible en una de las plataformas de streaming —según Wikipedia: “Termino anglosajón que se refiere a la transmisión de contenido "multimedia" a través de una red de telecomunicaciones electrónicas (internet), permitiendo la reproducción del contenido al mismo tiempo que es descargado.”— y se refiere a la coyuntura política abierta en ese año con el asesinato del candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio y con la insurrección zapatista, y con la puesta en marcha del TLC, y con...

¿Qué dice Carlos Salinas? Cita a Maquiavelo cuando se refiere a las reformas políticas y una de sus principales dificultades: los seguros perjudicados sienten sus efectos de manera inmediata, los supuestos beneficiados tardan en recibir los beneficios. Y en ese lapso se abre la oportunidad de cuestionar e intentar derribar o acotar las reformas.

En ese tiempo nos encontramos. Las viejas prácticas tardan en desaparecer y las nuevas no han logrado mostrar sus efectos. La Maestra en Ciencias Sociales Marcela Echandi Gurdián lo pone más facilito: «Resulta claro que cuando un determinado grupo social obtiene beneficios en virtud de una ley que favorece sus intereses, es absurdo esperar que ese grupo desee terminar o ceder sus privilegios. Por ello ocurre tan frecuentemente que el Estado sea el instrumento para resguardar los intereses de esa clase dominante, que es una minoría y que luchará por cualquier medio para mantenerlos. Salvo que sea una situación de urgencia o crisis insostenible que no admita ser diferida, el orden social se resiste al cambio. Los grandes cambios traen consigo alteración del orden precedente e incertidumbre en sus resultados, por lo cual son resistidos la mayoría de las veces. Esto, en virtud de dos fuerzas: el temor a lo desconocido y la opresión de los más fuertes que desean mantener su posición. De esta manera, es como las leyes legitiman el predominio de los grandes sobre el pueblo; pues una ley no deja de ser tal, sino por otra que le derogue o le reforme. Mientras esto no ocurra, la ley antigua actuará contra el cambio.»El concepto de Estado y los aportes de Maquiavelo a la teoría del Estado”, Msc. Marcela Echandi Gurdián. En Revista de Ciencias Jurídicas Nº 119 (155-184) mayo-agosto 2009

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Las resistencias y sus patrocinadores están a la vista, con el poder que siguen teniendo y que acumularon por sucesivos sexenios. La corrupción desmedida de la que gozaron y que puede ser su perdición tampoco es novedosa, menos lo fue su alianza con una clase política obsequiosa y lambiscona, capaz de cualquier cosa con el fin de conservar el poder. Para el político florentino nacido en 1469 tal cosa es de esperarse: «Aquí debe hacerse notar que el odio se adquiere mediante las buenas acciones tanto como mediante las malas; por esto, como dije más arriba, si un príncipe quiere mantener el Estado, a menudo se ve obligado a no ser bueno; cuando la mayoría, ya sea pueblo, soldado o grandes, de la que piensas tener necesidad para mantenerte, está corrompida, te conviene seguir su humor para satisfacerla, y entonces las buenas acciones serán tu perdición». La cita se encuentra insertada en el artículo de la Maestra Echandi, quien defiende la idea de que cuando Maquiavelo habla de Estado, se refiere al “estado” de cosas vigente en el momento; para ella Nicolás no es un reformador, por lo menos en el momento que escribe lo citado, sino un conservador que plantea las maneras en que ese estado de cosas se mantenga.

Regresando a las resistencias que presentan las minorías tradicionalmente privilegiadas, Echandi recupera una cita de Hegel sobre el tema «…La primera visión que de la historia tenemos nos presenta las acciones de los hombres, como naciendo de sus necesidades, de sus pasiones, de sus intereses y de las representaciones y fines que se forjan según aquellos: pero también naciendo de sus caracteres y talentos […] Pero las pasiones, los fines del interés particular, la satisfacción del egoísmo, son, en parte, lo más poderoso: fúndase su poder en que no respetan ninguna de las limitaciones que el derecho y la moralidad quieren ponerles, y que en la violencia natural de las pasiones es mucho más próxima al hombre que la disciplina artificial y larga del orden, de la moderación, del derecho y de la moralidad […] si miramos a los individuos con la más honda piedad por su indecible miseria, hemos de acabar lamentando con dolor esta caducidad y –ya que esta decadencia no es solo obra de la naturaleza, sino de la voluntad humana– con dolor también moral, con la indignación del buen espíritu, si tal existe en nosotros.»

Los recursos legales para obstaculizar las obras del aeropuerto en Santa Lucía, la defensa de la construcción del NAIM en Texcoco, las desvergonzadas resistencias de burócratas de diferentes organismos o instituciones para seguir con sus escandalosos salarios y prestaciones, las vacas sagradas de la cultura y la ciencia que reciben dinero sin merecerlo, los intelectuales orgánicos que añoran los tratos de una kakistocracia enquistada en instituciones académicas y culturales, las guarderías que se amparan para recibir, ellas, las becas que corresponden a cada niño sin atender a resultados de auditorías, a asegurar que en realidad atienden con seguridad y pertinencia a la población que dicen tener; eso y más son signos de ese espacio de tiempo que parece indefinido en su duración y resultados, y lo que vaya surgiendo en los próximos meses que dan cuenta de esa falta de voluntad –no podía ser de otra manera–, de sumarse a un proyecto nacional equitativo e incluyente.

Se acaba el espacio, mejor terminar con dos citas más de Maquiavelo: «…no se necesita ni mucho valor ni mucha fortuna, sino más bien una acertada astucia…Pues en toda ciudad se encuentran estas dos inclinaciones distintas: el pueblo desea no ser dominado ni oprimido por los grandes, y los grandes desean dominar y oprimir al pueblo; de estas dos inclinaciones opuestas nace en las ciudades uno de estos tres efectos: o principado, o libertad, o anarquía. […] …quien en los actuales tiempos quisiera fundar una república, le sería más fácil conseguirlo con hombres montaraces y sin civilización alguna, que con ciudadanos de corrompidas costumbres, como un escultor obtendrá mejor una bella estatua de un trozo informe de mármol que de un mal esbozo hecho por otro.»

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