CALIFICANDO ANDO

Anuncian el apocalipsis financiero cuando este ya ocurrió y se hicieron tarugos. Aun así, conviene saber quiénes son los que tan insistentemente quieren “calificar” a las empresas y, peor aún, a los países para determinar si son sujetos de crédito y a qué tasas de interés.

Supongamos que a cualquiera le sobra el dinero suficiente como para “invertir” en algo que le dé ganancias en un plazo razonable, porque eso de tener el dinero debajo del colchón, o escondido en una maceta, o debajo de un frondoso árbol de la huerta familiar, ya no es costumbre desde el sitio de Querétaro en 1867 donde, cuentan las leyendas, se “perdieron” cuantiosas cantidades de metales preciosos, joyas, monedas y demás, que fueran “recuperadas” años más tarde con el pretexto de la modernización o urbanización del centro histórico de la capital del estado.

Pero nos estamos perdiendo, esas cantidades que manejan los simples mortales no se comparan con lo que manejan las empresas inversoras que mueven miles de millones de dólares —cuya existencia y valor es más virtual que real— con la tecla de una computadora, y que para “vender” títulos o deuda requieren que “alguien”, supuestamente independiente y con una metodología a prueba de riesgos, “califique” a quien está pidiendo un préstamo hipotecario, o conseguir capital para seguir creciendo o para cualquier actividad supuestamente productiva.

Con ese pretexto y después de la experiencia reconstructora de las dos guerras mundiales, nacen las “calificadoras de riesgo”. Esas empresas que construyen un “rating” que va de AAA a la E para guiar las inversiones de los grandes capitales que quieren invertir con las mayores ganancias posibles minimizando los riesgos de una falta de pago.

«Las calificadoras de riesgo son sociedades anónimas constituidas con el objetivo exclusivo de calificar valores mobiliarios y otros riesgos (bonos soberanos, empresas, etc.) Esta figura se introdujo en el mercado de capitales con el objetivo de facilitar la toma de decisiones por parte de los inversores. Una degradación del rating suele suponer una disminución de la confianza de los inversores y, por tanto, se traduce en un incremento de los costes financieros: es decir, aumentará tanto la rentabilidad que exige el mercado para colocar una emisión de deuda como el interés a pagar en el caso de solicitar un crédito.» 

http://www.enqueinvertir.com/calificadoras-de-riesgo.php

Hasta aquí la teoría. En la realidad esas “calificadoras” se sienten como necesarias porque nuestros vecinos del norte aprovecharon las guerras para “prestar” miles de millones de dólares que no tenían respaldo en oro como se hacía antes —es decir, prestaron dólares que solo valían lo que el papel en que estaban impresos—, por lo que ahora todo depende de fórmulas matemáticas que buscan lo imposible: adivinar el futuro y determinar si alguien que recibe un préstamo tendrá la capacidad de pagarlo en el tiempo estipulado a la vez que cumple con los intereses generados durante el plazo de la deuda.

Pero ni eso hacen bien porque las calificadoras tienen sus consentidos, aunque estos, ni apegándose a la más estricta lógica financiera neoliberal, puedan pagar sus deudas y siguen pidiendo préstamos para, apenas, solventar los intereses, por ejemplo «Japón y Estados Unidos son países clave para entender la extorsión financiera. Ambos países tienen deudas mayores a los de su PIB nominal. Japón (274% de su PIB) y Estados Unidos (108% de su PIB). Sin embargo, por razones de geopolítica financiera, tienen las más altas calificaciones aun cuando no pueden honrar sus compromisos externos. La hipocresía en este sentido nunca está en riesgo de default. [...] Cuando Estados Unidos cayó en recesión durante 2008, las acciones inmobiliarias de Lehman Brothers tenían calificación AAA. Durante la corrida bancaria se demostró que dichas acciones eran activos basura, no valían nada en la economía real. Pura especulación bancaria. Ese dato histórico y económico desacreditó aún más las actividades de estas agencias, las cuales revalorizan activos del corretaje malsano e irracional con el único objetivo de fortalecer un prestigio ilusorio de las potencias económicas que se encuentran en profunda debacle. La manipulación tiene calificación AAA.» 

http://misionverdad.com/trama-global/que-son-las-calificadoras-de-riesgo

Ni qué decir de países que buscan un modelo económico diferente, menos inequitativo, corrupto y depredador, esos, aunque sean buenos pagadores porque nunca han caído en moratoria y tienen recursos más que suficientes para pagar si se les ocurriera pedir un préstamo, son “castigados” con calificaciones bajas en su “rating”, como Bolivia, Venezuela y ahora México, que ya anunció que evitando las increíbles pérdidas por corrupción no buscará seguirse endeudando y solo pagará lo ya contratado.

¿Datos? «Bolivia desde que Evo es presidente ha aplicado un plan de nacionalizaciones y expropiaciones en el ámbito bancario y estratégico. La expansión de estas ramas productivas aumenta, obviamente, los apetitos transnacionales de inversión y financiación de dichos proyectos. Las calificadoras de riesgo, en aras de implantar temor en las transnacionales, le han colocado a este país calificación de CCC, donde los activos nacionales son altamente especulativos y hay poca probabilidad de pago. Es parte de la guerra global por conseguir forzosamente contracciones económicas en países antiimperialistas. [...] Venezuela ha tenido, a lo largo de estos 15 años, un sostenido flujo de divisas. Posee una deuda muy inferior al total de su PIB (42%) y cumple al pie de la letra todos sus compromisos internacionales (importaciones, pagos de bonos emitidos por la República, etc.). Tiene también un gasto interno que le permite mantener un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, las calificadoras de riesgo dotan a Venezuela de calificación CC, es decir, riesgo económico de no pagar lo que debe.» Contradictorio si se considera que tiene las reservas de petróleo más grandes del planeta.

En fin, para justificar las metidas de pata o los simples resbalones ideológicos con que funcionan estas agencias dizque independientes, se argumenta que no investigan ni castigan la corrupción y por eso otorgaban calificaciones altas en los sexenios anteriores, ahora que esta tendrá que bajar para liberar recursos para el desarrollo, no les gusta que no se pidan más préstamos y se ponen a amenazar aprovechando la ignorancia que existe sobre su funcionamiento e intención.

Habría que preguntarles: ¿Cuál es su calidad ética para pretender calificar a empresas y países ajenos a los suyos? Porque es conocido que «No solo el FMI y el Banco Mundial son los estamentos que rigen a las calificadoras, sino también una asociación de banqueros y de fondos de inversión de alto riesgo están detrás de estas agencias. Goldman Sachs, Deutsche Bank, JP Morgan, Bank of America, Citizens Financial Group, Citi Group, son grandes bancos asociados a las calificadoras, así como los fondos de inversión SAC Capital Advisors y Soros Fund Management.»

http://misionverdad.com/trama-global/que-son-las-calificadoras-de-riesgo

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