¿QUIÉN GANARÁ?

La pregunta más repetida en todos los círculos sociales queretanos. ¿Quién crees que va a ganar?

Atendiendo al escenario  del presente, y considerando los tres últimos procesos electorales  a partir de los cuales se puede decir que apareció la competencia democrática real, en este momento predecir un resultado de los comicios del próximo 7 de junio es por demás aventurado.

Lo que resulta definitivo, sin temor a equivocarnos, es que la competencia se presenta muy reñida en la luchas por la gubernatura y la capital  del estado. PRI y PAN se encuentran con posibilidades reales de obtener la victoria en un escenario, insisto, que se puede prever tendrá resultados muy cerrados.

Las encuestas serias de las que se disponen en estos momentos nos refieren una ventaja apretada para el tricolor en la gubernatura y para el PAN en la alcaldía queretana, escenarios parecidos al capitalino se pronostican en San Juan del Río, Corregidora, El Marqués y Pedro Escobedo, o, lo que es igual, en la zona geográfica más densamente poblada de la entidad. Luego, entonces, es que ya se especula con la posibilidad de que los electores puedan otorgar votos diferenciados, pensando más en la persona que en los partidos.

De darse lo anterior, el balance electoral de este junio se parecería muchísimo al del 2009, en el que José Calzada recuperó para el tricolor la Casa de la Corregidora, mientras el PAN pintaba de azul el municipio más poblado de la entidad.

Es bien sabido que todo resultado electoral es producto de muchos factores, sin embargo, para el actual proceso distingo algunos que podrían resultar determinantes. En el  caso de la disputa por la gubernatura, creo definirá al ganador el factor error, o sea, tomaría el relevo de José Calzada quien de Roberto Loyola Vera y Francisco Domínguez Servién se equivoque menos. ¡Así de claro!

Ahora, ¿quién de los dos tiene menos posibilidades de cometer errores? Estoy convencido de que aquel que sepa manejar mejor su temperamento y tenga el don de mando y control para encaminar a su equipo, ya que no se trata de que únicamente se cuide el candidato de “no resbalar”, los errores de sus colaboradores pueden pesar tanto o más que el de los aspirantes, y es que nadie gana o pierde solo.

Como notará el amable lector, el pronóstico es más que reservado, lo seguro es que estamos ante campañas muy interesantes con aspirantes que tienen estructuras amplias en la entidad, lo que nos permite afirmar que tendremos días intensos en los que, hago votos, en todas las elecciones en disputa los candidatos privilegien la propuesta seria, bien sustentada, evitando las diatribas, denostaciones, en suma, aquello que genéricamente en el lenguaje político y ya en el popular denominamos como “guerra sucia”.

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