2 AÑOS DE LA 4T

¿Cómo estamos?

El pasado 1 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador cumplió dos años como presidente de México; dos años de que inició la llamada “cuarta transformación” que hasta el momento no ha logrado consolidar las promesas hechas a los mexicanos: una austeridad no comprendida, polémicas obras y proyectos de infraestructura, y finalmente, una crisis sanitaria que gestó una crisis económica.

El propio López Obrador reconoció que la pandemia por el Covid-19 ha sido lo “más difícil y doloroso” de su gobierno. La pandemia superó las estimaciones de las autoridades con más de un millón 144 mil casos confirmados y más de 108 mil defunciones. La polémica postura del gobierno federal no solo ha sido cuestionada por los mexicanos, también han merecido la opinión de la crítica de organismos internacionales y gobiernos extranjeros.

Para la 4T, cuyos funcionarios consideraron alguna vez la pandemia como un “anillo al dedo”, el no haber seguido el modelo neoliberal ha sido suficiente para calificar sus acciones como una estrategia positiva; esto desde la óptica del líder político y moral de Morena, que, pese a las recomendaciones, se rehusó a usar el cubrebocas y ser ejemplo para sus gobernados.

Durante la conferencia mañanera, luego de cumplir dos años dirigiendo al país, López Obrador enlistó la crisis económica derivada de la pandemia, como la segunda dificultad presentada en su gestión. Y, como suele reiterarlo en sus exposiciones matutinas, puso en su lista la “crítica conservadora” como otra de las piedras en su camino.

“Lo más difícil la pandemia, además muy doloroso, eso si duele mucho, eso es lo que más nos ha afectado. En segundo lugar, pero muy distante de lo primero, la crisis económica, porque eso lo estamos enfrentando bien, la pandemia lo mismo, pero es algo muy fuerte, muy doloroso, la crisis económica bastó con no seguir la fórmula neoliberal (…) Y lo tercero, pero muy marginal, los ataques en los medios de comunicación y la reacción conservadora, porque tampoco ha sido muy significativa”, reflexionó el mandatario.

Pese a ello, López sigue siendo optimista respecto al rumbo que tiene el país, y lo que ha hecho para ello.

“Sabíamos que se requerían cambios, y debían hacerse, y comenzamos la transformación. Se ajustó el marco legal con reformas constitucionales de gran importancia, el combate a la corrupción, robo de hidrocarburos y fraude electoral ya considerados como delitos graves, se creó la Guardia Nacional, se canceló la condonación de impuestos. Se garantizaron consultas populares, la revocación de mandato, se eliminó el fuero al presidente para que pueda ser juzgado por cualquier delito, entre otros cambios” destacó el presidente en su mensaje a la nación y su octavo informe en su gestión.

Como ha sido desde el primer día, la autocrítica no cabe en el discurso del presidente. Las culpas, siguen siendo de las administraciones anteriores, de los neoliberales, de los conservadores.

En contraste a lo que informó el mandatario, en dos años en el poder el presidente polarizó a los estados entre los gobiernos color guinda y los de oposición, al grado que algunos mandatarios se rebelaron al gobierno federal. La pandemia fue el acelerador de las reacciones.

El 2021 no es el borrón y cuenta nueva que muchos esperan, la crisis económica que reclaman las cámaras empresariales y que se hace evidente en los bolsillos de los mexicanos seguirán vigentes después del 1 de enero, tan vigentes como lo serán las condiciones sanitarias de una pandemia que sigue extendiéndose indefinidamente.

Si promediamos las encuestas, AMLO aun posee más del 60 por ciento de popularidad; aunque en estricto sentido es mucho menos del porcentaje de apoyo con el que cerró su primer año.

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