CÓMO PREVENIR EL BULLYING

En México, 18 millones 782 mil alumnos de primaria y secundaria son víctimas de bullying, de acuerdo con un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y el Instituto Mexicano del Seguro Social ha reconocido el acoso escolar como un fenómeno que origina serios problemas en la salud de los menores.

“La persona que sufre de constante acoso escolar o bullying presenta baja autoestima y confianza en sí mismo y en quienes lo rodean, estrés, aislamiento de los compañeros de clase, falta de concentración y bajo rendimiento escolar, además de miedo de asistir a clases. Las consecuencias más severas son depresión, autolesiones, ansiedad, ataques de pánico, pérdida del apetito o comer en exceso, bulimia y anorexia, dolencias y malestares físicos provocados por el constante estrés, y en casos más graves ideas y/o intentos de suicidio”, expone el IMSS a través del servicio en línea de su portal web 

(http://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/acoso-escolar)

La jefa del Departamento de Promoción de Valores de la Unidad de Servicios para la Educación Básica en el Estado de Querétaro (USEBEQ) y operadora del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Claudia Cabello Chavarría, explicó que los padres de familia y las instituciones educativas comparten la responsabilidad en la formación de los estudiantes, pero es en el hogar donde se inculcan los valores de respeto, conducta y comportamiento de los menores, y entonces los padres son los primeros educadores de sus hijos.

Para identificar, prevenir o resolver conductas de riesgo y situaciones de acoso, los padres deben establecer canales de comunicación con sus hijos, estar pendientes de su educación, sus relaciones, y su conducta. Claudia Cabello reconoció que los hijos no tienen el mismo comportamiento en la casa y en la escuela “porque son ambientes diferentes, reglas diferentes, autoridades diferentes, supervisión diferente; cuando tomas conciencia como papá de familia por medio del acercamiento al docente de cómo es tu hijo, te permite tomar decisiones en los conducente; si como papás sabemos con quién se junta, qué ve en la televisión, qué acceso le permito a redes sociales, qué acceso le permito como padre a videojuegos, me va a dar la seguridad de que (mi hijo) tenga la tabla adecuada para tomar una decisión en beneficio de él y de quienes le rodean”.

¿Qué decirle a los padres de los hijos acosados? “Que se acerquen a nosotros, como estructura priorizamos cualquier tipo de necesidad que podamos resolver, y en caso de que no lo podamos resolver porque la ley vigente que tenga conocimiento de este tipo de conductas no nos lo permita, tenemos acuerdos con otras instituciones como Secretaría de Seguridad Ciudadana, Secretaría de Seguridad Pública Municipal, IQM, CECA, Sejuve. No vamos a decir ‘no me toca’, porque asuntos relacionados con menores nos toca a todos: instituciones públicas, sociedad, padres de familia”.

Para USEBEQ, al detectar situaciones de conflicto la autoridad escolar no puede retraerse o evadir su responsabilidad, ya que se debe privilegiar el derecho al acceso a la educación en un ambiente libre de violencia, con paz y armonía para una formación integral. Pero es indispensable que los padres se involucren en las actividades escolares, tengan comunicación constante con los maestros y conozcan el entorno escolar en el que se desenvuelve su hijo.

De esta forma, explica Cabello Chavarría, será posible que los padres puedan identificar si su hijo está siendo acosado o es un acosador. Cualquier sospecha o preocupación no debe ser minimizada: “Como padres conocemos cómo se comportan nuestros hijos en casa, y si allí ya nos ‘botando’ algo, lo primero es establecer canal de comunicación, acercarse a la maestra… desgraciadamente nuestra dinámica social ha impactado en esta situación. La preocupación no debe ser minimizada; cambios de alimentación, cambios en la autopercepeción, que los veamos más o menos preocupados por su arreglo personal, la comunicación que tienen con el resto de sus compañeros. Si sabemos que tienen un mejor amigo y de repente ya no se hablan eso es un indicador de que algo está cambiando. No descartemos esa parte”.

Para resolver cualquier situación de conflicto en el ambiente escolar es necesaria la denuncia, ya sea de parte de los estudiantes o de sus padres, y acercarse a las autoridades para canalizar el apoyo necesario. El primer paso, explicó Claudia Cabello, es identificar el origen del problema porque muchas veces un conflicto tiene otros orígenes pero en la escuela es donde se refleja, porque es donde pasan más tiempo los estudiantes, donde no está la figura de autoridad de los padres.

Los síntomas del acoso pueden tener origen en problemas físicos, emocionales, biológicos, familiares, culturales o sociales. “En primer plano es necesario generar cultura de la denuncia; todos tenemos derecho a estudiar en espacios pacíficos y armónicos que nos brinden herramientas para un aprovechamiento académico adecuado. En estos casos les pedimos a los papás que se acerquen a la estructura educativa, que el primer contacto lo tengan con la escuela, con la dirección. Porque desgraciadamente nos han pasado conflictos donde quieren llegar a acuerdos entre particulares y entonces USEBEQ ya no tiene competencia. Si las cosas se originan en la escuela, dentro de la escuela, el acercamiento inmediato debe ser con la escuela”.

Los maestros deben llevar un registro de lo que acontece dentro del salón de clases o bitácoras. Todo aquello que se salga de lo regular es registrado y comunicado en las reuniones de consejo técnico interdisciplinario, que es una de las principales herramientas para entrar en contacto con este tipo de problemas. Claudia Cabello aseguró que los maestros cuentan con la capacitación adecuada para identificar el bullying: “El maestro toma cursos, asiste a capacitaciones para detectarlo y sin embargo es importante reconocer que la forma en la que nos comportamos, nuestros valores y la forma en la que nos comunicamos es una formación que viene de casa”.

USEBEQ tiene convenio con el Colegio de Psicólogos del Estado de Querétaro a través del cual se ofrece atención terapéutica para los alumnos a un costo muy bajo. Una atención terapéutica particular cuesta entre 500 a 800 pesos, pero a través de la USEBEQ se establece una tarifa máxima de 50 pesos, el psicólogo está obligado a emitir un recibo y el padre de familia después se acerca a USEBEQ, donde se reembolsa el costo de la consulta.

También se brindan talleres para que los padres aprendan a identificar situaciones de riesgo, manifestaciones tempranas de conflictos e incluso para aterrizar temas complicados como la sexualidad.

IDENTIFICACIÓN DEL BULLYING

En la ponencia del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, en la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del amparo directo del 15 de mayo de 2015, se pueden reconocer las características para identificar legalmente el bullying:

“Ante la complejidad que implica caracterizar e identificar el fenómeno de bullying escolar y la diversidad de criterios existentes para ello en la literatura especializada, es posible destacar por lo menos dos características que satisfacen cabalmente el marco legal y constitucional de la protección a la infancia: i) una acción de hostigamiento escolar; y ii) que ocurre de manera reiterada en el tiempo. Respecto al hostigamiento, conviene apuntar que implica acciones negativas que pueden adoptar varias modalidades: contacto físico, palabras, muecas, gestos obscenos o bien la exclusión deliberada de un alumno del grupo. Con relación a la reiteración en el tiempo, cabe destacar que constituye un elemento que permite distinguir el fenómeno de acoso escolar como un patrón de comportamiento generador de un ambiente de violencia de un solo acto aislado de agresión. También es importante subrayar que, al identificar el acoso escolar, debe tomarse en cuenta la naturaleza esencialmente casuística del fenómeno. No todos los conflictos sociales dentro de la escuela serán acoso escolar, ni todas las conductas de bullying serán igual de graves en cuanto a daños y consecuencias. Igualmente, en ocasiones es difícil identificar claramente a los agresores, pues puede presentarse como una acción de grupo en la que la responsabilidad se ve pulverizada. Por último, debe anotarse que puede resultar difícil determinar el tiempo en que debe presentarse el fenómeno. Este análisis integral de los hechos corresponderá al juzgador ante las circunstancias del caso concreto”.

Los conflictos entre niñas, niños y adolescentes se convierten en bullying cuando existe una intención de agredir a la víctima de manera constante; el agresor no presenta sentimientos de compasión por la víctima; es evidente una desigualdad entre el agresor y la víctima, como pueden ser la edad, estatura o popularidad; el agresor comúnmente justifica su agresividad señalando diferencias que tienen que ver con cuestiones de raza, religión, género, origen, estatus económico, discapacidad, orientación sexual, así como características físicas y estéticas, entre otras.

Los apodos, burlas, bromas ofensivas, robos, empujones y golpes no siempre pueden manifestar una situación de acoso escolar o bullying, a menos que sean constantes y dirigidos a la misma persona; o su objetivo sea ofender, humillar y/o hacer sentir mal a la víctima.

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