CLARA LA DIVISIÓN EN EL PANISMO NACIONAL

Tras el fracaso del “Frente” el pasado 1 de julio, panistas buscan culpables

Luego de los resultados del pasado 1 de julio, un nutrido grupo de panistas exigen la renuncia de Damián Zepeda a la dirigencia nacional del PAN, y que el ahora excandidato Ricardo Anaya no retome su cargo como presidente nacional del partido y deje de influir de la forma que lo ha hecho en los últimos años en su estructura. 

El Partido Acción Nacional (PAN) obtuvo su peor resultado en las urnas comparado con las últimas tres elecciones presidenciales, con solo el 22% de la preferencia electoral y 30 puntos por debajo del ganador Andrés Manuel López Obrador. La coalición “Por México al Frente”, conformada con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), no representó una importante suma de votos para el proyecto y sí ocupó escaños en los cargos de representación por la vía plurinominal que pudieron ser ocupados por panistas. 

Por la apabullante derrota son muchos los blanquiazules que buscan responsables; además, por la forma en la que el queretano Ricardo Anaya Cortés ascendió a la candidatura presidencial son muchos sus rivales políticos quienes piden el “anayismo” saque las manos del partido en todo el país.

Por el lado de los afines al queretano Santiago Creel, excoordinador de campaña de Anaya, descartó que el excandidato intente regresar a su antiguo cargo.

El proceso de renovación del Comité Ejecutivo Nacional del PAN tiene fecha para el mes de octubre, pero varias voces exigen que la reestructuración de la dirigencia panista se realice de inmediato, nombrando a un dirigente interino. Sin embargo el actual dirigente, Damián Zepeda Vidales, expresó a medios de comunicación que no se retirará de la presidencia del PAN hasta que se lleve a cabo el nuevo proceso de renovación, que concluiría antes de diciembre. “Las cosas de quien vienen, nosotros estamos con la frente en alto... hicimos un gran trabajo, tuvimos una embestida brutal por parte del gobierno en contra del candidato”, fue la justificación de Zepeda a los resultados de la elección presidencial.

En una carta pública, alrededor de 30 militantes del “calderonismo” exigieron la renuncia colectiva de toda la dirigencia nacional del PAN, argumentando que la institucionalidad del partido fue fracturada por estar a merced de intereses personales. “El partido debe refundarse con nueva proyección de sus principios doctrinales y mayores exigencias de vida ética y democrática interna”, señalaron.

Para los panistas que firman el documento, la dirigencia de Ricardo Anaya rompió con la esencia democrática institucional del PAN y representó la “concentración cupular del poder. La cancelación de la pluralidad y de la competencia internas; corrupción, autoritarismo, persecución de la disidencia, entre otras (hicieron que) la formación del frente fuera intransitable para buena parte de los panistas y conveniente solo para la perspectiva de Ricardo Anaya”.

Mientras se lleva a cabo el proceso de renovación del Comité Ejecutivo Nacional, los inconformes solicitaron que se nombre a un dirigente interino. Entre los panistas que suscriben el documento están el exprocurador de Guanajuato, Juan Miguel Alcántara Soria; la expresidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Patricia Espinosa Torres; la exdiputada guanajuatense Raquel Jiménez; el expresidente de la Fundación Rafael Preciado, Salvador Abascal Carranza; Rubén Fernández Aceves, subsecretario de Enlace Legislativo de Gobernación; el exdiputado mexiquense Javier Paz Zarza; Miguel Ángel Toscano, excomisionado nacional de la Cofepris; y la exdiputada María Concepción Ramírez.

GOAN VS ANAYISMO

La controversial Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN), conformada por 7 de los 12 gobernadores panistas, también rechazó que Ricardo Anaya asuma de nuevo la dirigencia del blanquiazul, al considerar que las aspiraciones del queretano dejaron “a mucha gente del partido fuera de la posibilidad de competir”.

La GOAN está conformada por los gobernadores de Querétaro (Francisco Domínguez), Quintana Roo (Carlos Joaquín González), Tamaulipas (Francisco Javier García Cabeza de Vaca), Aguascalientes (Martín Orozco Sandoval), Baja California Sur (Carlos Mendoza Davis), Durango (José Rosas Aispuro) y Puebla (José Antonio Gali Fayad). 

“Esta es la derrota presidencial más dolorosa, y en número de diputados federales y senadores, la más dolorosa desde 1988”, sentenció el gobernador Francisco Domínguez, quien pidió que con madurez política Damián Zepeda deje la dirigencia nacional del PAN.

Con respecto a Ricardo Anaya, el mandatario queretano declaró que el candidato presidencial no debe regresar al partido. “es un gran político, se tiene que reestructurar, es muy joven, tiene 39 años y tiene futuro político pero no en la dirigencia del PAN, y esto abre la posibilidad para que en agosto se nombre a un nuevo presidente (del PAN)”.

Respecto de los nombres que podrían ser impulsados para ocupar la dirigencia nacional, Domínguez Servién aclaró que el gobernador de Guanajuato no es su gallo, pero quien levante la mano habrá de reunirse con los gobernadores panistas para conocer qué tiene en su proyecto. “No lo destapé y no es mi gallo (Miguel Márquez); el gobernador de Querétaro no tiene gallo, a todos los que levanten la mano los vamos a invitar a platicar, hoy veo a un Miguel Márquez que se le invitará a platicar entre gobernadores, porque él ni siquiera ha dicho si pretende la dirigencia nacional. (Esa) la han levantado Roberto Gil y Héctor Larios, entre algunos otros. Los llamaremos para que nos expliquen lo que queremos nosotros, una refundación”.

Además del gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez, destacan los nombres de los senadores Roberto Gil Zuarth, Jorge Luis Preciado, Héctor Larios; el diputado Marko Cortés e incluso los exgobernadores Marco Antonio Adame y Rafael Moreno Valle, quienes posiblemente sean impulsados como aspirantes a la presidencia nacional del PAN.

Es clara la división en el panismo nacional, y en Querétaro pueden identificarse fácilmente “dos tipos de panismo”. El que hoy encabeza el gobernador Francisco Domínguez, y el del anayismo, claramente, tras la derrota, guarda prudencia, no se comprometen ni siquiera a dar un punto de vista. 

El dirigente estatal del PAN, Miguel Ángel Torres Olguín, no aceptó la entrevista a este medio de comunicación para conocer su opinión sobre las reacciones sobre la renovación de su partido. Quien fungió como coordinador de campaña de Ricardo Anaya en Querétaro, Gerardo Cuanalo Santos, respondió que en este momento no puede dar declaración del tema. Misma respuesta de la senadora Marcela Torres Peimbert, quien evitó dar un posicionamiento sobre la situación de su partido. 

En la coyuntura político-electoral del Partido Acción Nacional y con los resultados que de momento dan la razón a los opositores de Anaya Cortés, crecerá el control del gobernador Francisco Domínguez al interior del PAN, y su influencia en el partido, tanto a nivel local como nacional, será mayor. 

Quien sí dio declaración fue el secretario de Educación en el Estado, Alfredo Botello Montes; con importante influencia en el panismo queretano declaró que no es urgente el cambio de la dirigencia nacional porque está determinada en los estatutos del partido. “Es en base a los estatutos, más allá de la urgencia los estatutos establecen que la dirigencia será renovada en el segundo semestre del año de la elección”.

En conclusión, mucho veremos en los siguientes dias y meses en el escenario de la crisis panista. El anayismo se encuentra agazapado, seguramente buscando no solo digerir el trago amargo sino reorganizándose y ejecutando su “control de daños”  que les permita sobrevivir. Mientras sus rivales políticos claramente buscan aniquilar su control en las estructuras del blanquiazul... ¡esto dará para mucho más! 

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